Erick Villalobos-Tinte Legal

Con independencia del tipo, tamaño y forma de la empresa, cada una de ellas al constituirse deberá, como principio fundamental, definir sus metas y objetivos a corto, mediano y largo plazo, esto se traduce en un análisis interno y externo del proyecto, una estrategia para posicionarse, entre muchos otros, que necesariamente tendrán como base un plan de acciones definidas que le permitirán evaluar de manera periódica los resultados y en su caso hacer los ajustes que considere necesarios en caso de detectar alguna falla u omisión.

El tema financiero y fiscal no es cosa menor, estos elementos son primordiales en virtud de ser la herramienta adecuada para la optimización de los recursos sin dejar de observar el cumplimiento de las obligaciones tributarias; este punto resulta imprescindible dada la importancia que reviste y las probables consecuencias negativas en caso de no contar con dicha estrategia o una inadecuada aplicación de esta.

Cabe mencionar que la planeación fiscal y financiera tiene espíritu preventivo siempre dentro de un marco de legalidad y transparencia, es decir, con su implementación no busca eludir el cumplimiento de las obligaciones, por el contrario, lo que busca es fijar con certeza el rumbo a seguir con la finalidad de mejorar los recursos y cumplimentar las exigencias que establece la ley respectiva; así pues,  podemos definir la planeación fiscal y financiera como el conjunto de estrategias o pasos a seguir que tienen como objetivo optimizar los recursos económicos en el cumplimiento de las obligaciones fiscales siempre dentro del marco legal y con el debido respaldo documental para minimizar el riesgo.

METODOLOGÍA PARA LA PLANEACIÓN FISCAL Y FINANCIERA

Las estrategias encaminadas al tema financiero y fiscal no pueden ser aplicadas de manera generalizada en virtud de las características específicas de cada empresa y, por ende, cada una de ellas tiene diversas particularidades que obligan a establecer una estrategia personalizada para lograr la optimización de los recursos y la estabilidad jurídica y financiera. Los puntos a considerar, entre muchos otros, son:

ANÁLISIS. Su objetivo es identificar el estado actual desde el punto de vista fiscal, jurídico, financiero, entre otros, del contribuyente o grupo de empresas, que serán objeto de la planeación. Esta será la base de la planeación fiscal, ya que es aquí donde se determinan cuáles son las características particulares respecto a su funcionamiento, capacidad de generar ingresos, giros, beneficios fiscales aplicables y diversos puntos a considerar.

DIAGNÓSTICO. Posterior al análisis realizado se tendrán los elementos que permitan determinar las posibles soluciones que servirán de base para la toma de decisiones o cambios a realizar.

ALTERNATIVAS. En esta parte del proceso se deberá hacer un análisis conjunto entre los asesores y los accionistas de la empresa para determinar cuál es la mejor alternativa y se determinaran los procesos a seguir y los tiempos para para la siguiente etapa.

IMPLEMENTACIÓN. Una vez que se han considerado las alternativas, debe aplicarse la elegida, por lo que deberán involucrarse los especialistas en cada área afectada para poder tener todos los elementos que amparan cada acción tomada.

MANTENIMIENTO. El resultado de una correcta estrategia puede verse afectado si no se siguen políticas permanentes adecuadas, por lo que es indispensable conseguir un acercamiento directo en la operación del negocio y coordinar las actividades fiscales de manera permanente. Adicionalmente cualquier estrategia que se decida implementar no será permanente por lo que es recomendable darle un seguimiento puntual para que, en caso de ser necesario, se adecue a los cambios en el entorno de negocios.

Para una adecuada planeación, es indispensable considerar el giro de la empresa, la forma de constitución, el tamaño, entre muchos factores más por lo que es necesario conocer los aspectos jurídicos, contables, fiscales y financieros así como la relación jurídica que guarda con los diversos entes con los que se relaciona para así poder determinar de una manera más eficiente la ley, reglamento, tratado o decreto que puede aplicar para poder implementar la estrategia prevista y así obtener el máximo beneficio que redunde finalmente en un beneficio económico. Entre el universo de leyes que se podría contemplar para una adecuada planeación financiera y fiscal se encuentran, solo por mencionar algunos, los Tratados internacionales de los que México es parte, Ley de Ingresos de la Federación, Ley del Impuesto al Valor Agregado, Ley del Impuesto Sobre la Renta, Ley del Seguro Social, Ley Federal del Trabajo, Ley General de Sociedades Mercantiles, Código de Comercio, Código Civil, Código Fiscal de la Federación.

A manera de conclusión, el objetivo de establecer una adecuada planeación financiera y fiscal es principalmente reducir las cargas tributarias, esto es: diferir, atenuar o abatir las contribuciones dentro de los lineamientos que la ley establece con el objetivo de obtener un beneficio económico que permitirá una mayor productividad, aunado a la imagen que se proyecta a las autoridades como una empresa seria y la tranquilidad de cumplir con las cargas tributarias en tiempo y forma; en definitiva, su implementacion tiene beneficios permanentes y tangibles, no solo para el ente económico al aprovechar los beneficios fiscales que puede, en determinado momento, ofrecer la legislación de la materia, lo que puede traducirse en la reducción de cargas fiscales que impacta positivamente sus finanzas,  sino también aporta grandes beneficios al Estado, debido a que el puntual cumplimiento de las obligaciones tributarias, permite a éste la obtención de recursos que le permita lograr sus objetivos y sobre todo, en el aspecto social, la generación de nuevas fuentes de empleo que contribuyen al entorno económico de las entidades y favorecen el desarrollo del país con la mejora en las condiciones de vida de los ciudadanos.