Erick Villalobos-Tinte Legal

Un emprendimiento puede iniciarse en una plática de café, una fiesta o en el momento más inesperado, establecer el diseño del negocio y plasmarlo en cualquier hoja, con la ilusión a tope y mirando al cielo; pero llega el momento de hacerlo realidad, lo cual es toparse con la realidad pues encontrar los recursos suficientes y necesarios para financiarlo, desarrollarlo y mantenerlo con vida es una historia totalmente diferente.

Con base en las cifras que el propio Instituto Nacional de Estadística y Geogra­fía (INEGI) ofrece,  las pequeñas y medianas empresas (Pymes) constituyen el 95.4% de los negocios dentro de nuestro país y, aunque sea un dato difícil y desconsolador, encontramos que aproximadamente el 70% de éstas desaparecen antes del cuarto año de existencia; las causas pueden ser diversas, desde una mala administración, implementar procesos erróneos o por cuestiones operativas, sin embargo, en la mayoría de las ocasiones esto se debe a la falta de liquidez para operar correctamente y pagar una plantilla de colaboradores que mejore los procesos dentro de los negocios.

Así que, más allá de las dificultades económicas que implica cualquier emprendimiento y los tropiezos por los que deba pasar, esto resulta ciertamente una inversión calculada, pero, al llegar a tu tope prácticamente todos tus activos están invertidos en equipo, materias primas, arrendamientos, entre muchos otros factores, por lo que es necesario hacerse de efectivo y la falta de liquidez –ya decíamos—se erige como una dificultad adicional que puede nublar la visión y hacer perder el rumbo. Y aunque no todo está perdido pues opciones de financiamiento hay muchas, no siempre son las más adecuadas para tu negocio así que será importante hacer una evaluación de los costos de financiamiento para que puedas brincar ese bache en el que en algún momento tu empresa pueda encontrarse, para poder seguir con la etapa de desarrollo, lo cual te obligara a seguir invirtiendo pues necesitarás quizá instalaciones más grandes, mayor número de empleados, incrementar tu costo en publicidad y marketing y muchos otros aspectos que conlleva el crecimiento y expansión.

Ahora bien, entendiendo la importancia que tienen las Pymes en México y la enorme cantidad de empleos que generan al país, a continuación, te compartimos algunas de las opciones para capitalizar tu empresa, comenzando por los préstamos, que son una de las opciones más socorridas y en la que comúnmente acudimos a nuestros amigos, familiares o personas cercanas que confían en nosotros y quieren apoyarnos, lo resulta la vía más directa y relativamente sencilla  pues generalmente no se exige el pago de ningún tipo de interés por el capital prestado, aunque tienen también sus desventajas, entre ellas que estás agregando un gasto más a tu negocio de forma segura y si recurres a un préstamo con una financiera, parte de tus ganancias serán destinadas al pago de intereses con independencia del monto original prestado, lo que  independientemente puede resultar una carga pesada así que asegúrate de elegir la mejor opción antes de contraer esa obligación.

Otra alternativa es el Crowdfunding –sí, otro término en inglés—y aunque se escucha más sofisticada y pareciera exclusiva de las grandes empresas, se trata simple y llanamente de publicar tu proyecto en plataformas específicas para ello, que pueden dividirse en plataformas de deuda, inversión de capital, recompensas, entre otras, teniendo respaldo suficiente ya que este intermediario revisa que todo se encuentre en orden y, resulta interesante y lo aceptan, tu proyecto se publica para que los inversionistas hagan sus aportaciones, eso sí, tendrás que rendir cuentas si no logras levantar los fondos pierdes mucho tiempo en la campaña de marketing.

Otra opción parecida a la anterior es el denominado capital semilla, que son particulares que quieren ayudar a los emprendedores, esto tiene la ventaja que, además de la aportación de dinero, que puede oscilar entre los $95,000.00 y los $500,000.00, el inversionista aporta consejos, mentorías, asesoría, así como talleres y muchos contactos para abrirles puertas a los nuevos proyectos. –¿Te suena conocido el programa de televisión de tiburones? —

Otra opción que puedes considerar es el financiamiento gubernamental, que son recursos que provienen del sector público dirigidos al ecosistema emprendedor a través de las instituciones destinadas para ello como el Instituto Nacional del emprendedor (Inadem), pero también de instituciones como Nacional Financiera y puedes acceder a dichos recursos relativamente fácil pero cubriendo todos los requisitos que se establezcan; algunos de estos recursos son a fondo perdido, otros te ayudan con parte, por ejemplo, ellos ponen 70% y tu pones el 30% restante, pero implica estar atento a las convocatorias complejas y a la diversidad de requisitos que, generalmente cambian, eso sin contar la burocracia excesiva que predomina en el sector público.

Aunque muchos emprendedores prefieren trabajar solo, el establecer convenios o sociedades con otras empresas similares, llamados joint ventures o contratos de riesgo compartido, pueden ser ideales para poder no sólo crecer, sino diversificarse. Básicamente, son dos empresas que mantienen su condición independiente, pero aceptan un proyecto mutuo en donde ambos comparten riesgos y ganancias. Esta forma de capitalización tiene la ventaja de que el riesgo queda compartido, pero será necesario ser también muy cuidadoso al momento de establecer las condiciones, pues es posible perder el control de tu negocio si no eres cuidadoso con la negociación.

En fin, un préstamo mercantil, un contrato de mutuo o cualquier otra, se unen a la larga lista de opciones, pues en realidad hay tantas como negocios existen, lo importante es que hagas un análisis profundo de tu empresa y revises cuales son las opciones que más se adaptan a tus necesidades y comienza a buscar la manera de canalizarlo, pero, el punto fundamental es que cuando inicies tu negocio, enfócate y esfuérzate por tener una administración adecuada y también destina parte de tus ganancias a un fondo de inversión, de preferencia de largo plazo pues tarde o temprano, toda empresa independientemente de su tamaño, requerirá capital para su crecimiento, por lo que eso mejor pensar a futuro, así podrás tener una base sólida y continuar con el crecimiento y consolidación de tu negocio.