Erick Villalobos-Tinte Legal

Todo proyecto de empresa ha sido creado en torno a una idea que surge como consecuencia de la detección de una oportunidad de negocio y se va gestando conforme a las circunstancias específicas de cada proyecto en el que influyen diversos factores como el capital, el régimen jurídico que se va a adoptar, la tramitología que todo proyecto implica, entre otros, así que, después de ese momento visionario, soñador y de mucho entusiasmo, una tarea fundamental de todo emprendedor o empresario es anticiparse a los riesgos llega un punto en la vida donde también hay que ser pragmático, frío y calculador pues llega un punto en el camino en el que se debe tomar el proyecto de una forma pragmática, calculadora y objetiva ya que todo negocio tiene sus puntos ciegos y uno de los problemas más comunes en una empresa es la falta de un sistema de gestión adecuado pues a medida que va creciendo un negocio, se hace cada vez más necesario la creación de un sistema para proteger la integridad de la empresa: el control interno, el cual permite asegurar el manejo adecuado y seguro del patrimonio empresarial. 

El control interno es una herramienta de gestión que tiene, entre sus diversos objetivos, proteger el patrimonio empresarial, la calidad de la información circulante, el asegurar que las directrices de la dirección para mejorar el rendimiento se están aplicando, garantizar que la empresa cumple con la legislación y normatividad aplicable de acuerdo a su actividad económica, es decir, es un proceso diseñado para garantizar la eficacia de las operaciones del negocio pues de lo contrario, cualquier estrategia de crecimiento o meta a corto o largo plazo se quedará únicamente en buenos deseos por lo que es vital que de forma sistemática se establezcan y se cumplan pautas generales para que quienes integran una organización –empleados, directivos, proveedores, accionistas, e incluso clientes– desarrollen sus actividades con base a los objetivos y, que los procedimientos sean observados por dichos integrantes, con una dirección enfocada en la realización de actividades dentro de las mejores prácticas buscando altos estándares de desempeño. 

En términos generales, los objetivos del control interno son: La consecución de las metas trazadas, la protección de los activos de la organización, la correcta administración por parte de los órganos directivos, el cumplimiento de las políticas para el eficaz desarrollo, la implementación y adhesión a las políticas de la empresa, entre muchos otros, sin dejar de lado la prevención de pérdidas financieras o prácticas fraudulentas.

Es importante considerar que, este control interno llevará implícito una cultura organizacional, sin embargo, será necesario que todos los miembros de la empresa conozcan los objetivos, los valores establecidos y actúen en consecuencia, que desde los accionistas hasta los clientes y proveedores sean parte activa de la ética, la integridad y la responsabilidad de cada uno dentro de la empresa pues sin su estricta aplicación y, aun cuando es una excelente herramienta para lograr llegar a las metas en los negocios y organizaciones, ésta sería ineficiente por sí misma al tener una dirección incierta o una mala administración; de tal manera que en la medida en que las empresas incorporen y hagan suyos los principios del Control Interno, podrá irse modificando el resultado y el desarrollo mismo de las entidades en las que se incorpore.

A pesar de su flexibilidad, pues depende del tipo modelo que se intente aplicar así como de la empresa, su giro, tamaño, entre otros, un sólido sistema de control Interno cuenta con elementos básicos a saber tales como el ambiente de control, evaluación de riesgos, actividades de control, información y comunicación, monitoreo y supervisión, haciendo hincapié que el modelo puede ser tan extenso como se requiera de acuerdo a las necesidades de la empresa, bajo el entendido que, entre más específico, puntual y objetivo sea,  la supervisión y la prevención de los riesgos puede resultar más efectiva, obteniendo más certeza respecto de la veracidad del funcionamiento y aplicación del sistema, donde todos los componentes funcionen y evolucionen de manera coordinada.  

El Control Interno representa la oportunidad de toda organización en que se aplique, de poder optimizar sus recursos y mejorar de manera sustantiva la administración y la gestión financiera pues en la actualidad, la forma que las organizaciones tanto públicas como privadas logran alcanzar sus objetivos de manera eficaz, eficiente y económica, dentro de un marco de legalidad y cumplimiento, tiene como fundamento una buena gestión del control interno, lo que brinda como resultado que la información que lo integra sea confiable y oportuna, siendo una de las columnas que le brindan solidez y estructura al negocio.

Así, pues, el control Interno no es una cuestión de marketing y puede que no sea el tema de mayor actualidad e incluso resultar incomodo al momento de hablar de negocios pues normalmente se habla de innovación, estrategia o publicidad, pero sin duda es fundamental y compromiso ético resultando ser un tema de responsabilidad social, que tiene como finalidad avalar -en las organizaciones en las que se implementa y ejecuta- el cumplimiento de la legislación y normatividad que le corresponda, evitando multas, sanciones o pérdidas y buscando la salvaguarda de los activos, la optimización de los  recursos, asegurando el buen funcionamiento de una organización, lo cual contribuye a su desarrollo, crecimiento y consolidación, que derivara en la generación de fuentes de empleo, así como en la mejora del entorno económico local y nacional.