Hay proyectos que nacen incompletos. Y hay otros que, aun con buenas intenciones, avanzan como si caminaran sobre arena. El transporte en Lomas de Angelópolis pertenece a ambas categorías: una solución a medias, impulsada con esfuerzo por el gobierno estatal, pero atrapada en una estructura urbana que no depende completamente de este.
Esta semana, el gobierno vuelve a intentarlo.
Se anuncia una nueva ruta que conectará la Avenida Juárez con la zona de Sonata, en Lomas de Angelópolis.
En paralelo, ya existe la extensión de la RUTA 4, que cruza por Lomas de Angelópolis III. Son pasos importantes. Son intentos visibles. Pero no son suficientes.
🚍 #Enterate: Habrá corredor temporal en #Puebla. Desde este lunes #2DeMarzo arrancará un recorrido temporal en la capital poblana, como parte de la estrategia del gobierno estatal encabezado por @armentapuebla_ para ordenar y fortalecer el #TransportePúblico 🛣️. pic.twitter.com/6BmhhjJITm
— Alcance Diario – Noticias desde Puebla (@AlcanceDiario) March 2, 2026
El problema estructural
Lomas no es una colonia tradicional. No es abierto. Es un modelo urbano cerrado, fragmentado y privatizado en múltiples capas.
Para que exista una solución real, se requiere la intervención de Proyecta, la empresa desarrolladora y propietaria de diversos espacios estratégicos dentro del fraccionamiento.
Sus vialidades internas, accesos, nodos comerciales y zonas de conexión no son simples calles públicas: son piezas de un modelo privado que define cómo, cuándo y por dónde se puede circular.
Pero no es la única pieza faltante.
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También está Integra, la organización que agrupa a las presidencias de los macroclusters, propietarios de muchas de las áreas comunes.
Sin su participación, cualquier ruta que intente penetrar el corazón residencial se topará con barreras administrativas y operativas.
Y aquí está el punto medular: el transporte en Lomas no es solo un tema técnico. Es un asunto de gobernanza compartida, y también de falta de voluntad por parte de estas.

Una ciudad pensada para el automóvil
Lomas tiene una peculiaridad evidente: fue diseñada para el vehículo particular.
Pero el modelo revela su fragilidad cuando observamos a quienes sostienen cotidianamente el funcionamiento del residencial: trabajadores de limpieza, seguridad, comercio, mantenimiento y servicios.
Cientos de personas caminan hasta 25 minutos, de ida y otros tantos de regreso, para alcanzar una ruta de transporte fuera del fraccionamiento.
Ahí, en ese vacío, florecen los taxis pirata.
No por capricho. No por informalidad espontánea. Sino porque el mercado —cuando el sistema formal no responde— llena los huecos.
El antecedente olvidado
Hace unos meses se puso sobre la mesa la posibilidad de estructurar un transporte interno, retomando la idea de lo que en su momento fue Movilomas. El proyecto terminó desapareciendo, víctima de problemas operativos y financieros y de la poca voluntad de Integra así como de Grupo Proyecta.
Pero la necesidad sigue ahí. Más viva que nunca.
La diferencia entre aquel intento y lo que hoy podría construirse radica en la coordinación. Sin acuerdos entre gobierno estatal, desarrolladora y macroclusters, cualquier iniciativa será periférica: bordeará Lomas, la atravesará parcialmente, pero no resolverá la última milla.
Una solución que no puede ser parcial
El anuncio de la nueva ruta es positivo. La extensión de RUTA 4 también. Son señales de voluntad.
Pero si el transporte público solo llega “hasta donde lo dejan”, seguirá siendo insuficiente.
Lomas no puede aspirar a ser una comunidad moderna mientras mantenga un modelo de movilidad excluyente.

