Desde las 8 de la mañana, familias, turistas y parejas se dieron cita en sobre el bulevar 5 de Mayo y la Calzada Ignacio Zaragoza para esperar los contingentes civiles y militares que participaron en el desfile conmemorativo a la Batalla de Puebla.
Bancos, cubetas, incluso escaleras, los poblanos llevaron cualquier objeto para tener la mejor vista, a pesar de ello, hubo quienes rentaban sillas desde los 50 hasta los 100 pesos, sin embargo, fueron retirados.
El contingente de vendedores ambulantes no se hizo esperar, pues ofrecieron comida y botana para no desmayarse en caso de no haber desayunado, así que ofertaron tamales, tortas, cuernitos, jugos, gelatinas, entre otros.
Más tarde, cuando el calor comenzó a incrementar, el agua fresca no pudo faltar, con hielos y en medidas con base a su precio -de 10 y 20 pesos-, aunque otros prefirieron comprar nieves, helados y “bolis”.
El confeti, las clásicas porras a los Centros Escolares, “rechiflas” coquetas a los militares, así como la mirada brillante de los niños al ver pasar los tanques de guerra fue el sonido y ambiente con el que se vivió el Desfile de 5 de Mayo.
A pesar de no estar no estar en temporada de elecciones, personas regalaban artículos con el nombre de probables candidatos a la presidencia de México y a la gobernatura de Puebla.
Hubo entrega de gorras con el nombre del titular de Gobernación de Puebla, Julio Huerta; así mismo gorras de cartón del senador de la República, Alejandro Armenta.
De igual forma, personas regalaron cientos de sombrillas blancas llevaban la leyenda “#AhoraesAdanAugusto”, secretario de Gobernación Federal.
Finalmente los estudiantes que participaron en el desfile se encontraron con sus familias y amigos, para como dicta la tradición, emprender rumbo a la Feria de Puebla y cerrar el día con broche de oro.
Con información de Abigail Vega.

