Un incremento en la inflación, fertilizantes y combustibles, son los principales “daños colaterales” del conflicto armado entre Rusia y Ucrania en México.

Casi dos semanas después de estallar la intervención militar, los especialistas consideran que hasta el momento la crisis económica que se avecina no ha impactado de fondo.

“No se ve muy afectado el comercio internacional entre México y Europa, pero cuando lleguen esas brechas donde se interrumpe el suministro de los bienes ucranianos empezará a verse afectado (…) Cuando México siga con su flujo de comercio con Europa, se va a enfrentar con precios más altos y evidentemente eso se va a reflejar en la economía nacional”, señaló el doctor Eduardo Carbajal, profesor del departamento de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey.

En el caso de México, la principal repercusión se verá en la importación de gasolina, esto aunado a la restricción de compra a Rusia, lo que elevará el precio de los hidrocarburos a mediano plazo.

Ante esta situación, la Secretaría de Hacienda absorbió hasta el 100% del IEPS; sin embargo, los precios en el mercado se mantienen en 20 pesos en promedio, pero de no haberlo hecho el litro rondaría al menos los 25 pesos.

Esta afectación, podría compensarse con el incremento en el precio de la mezcla mexicana, que supera los 100 dólares por barril tras el inicio del conflicto armado.

En cuanto a los fertilizantes, Rusia es uno de los principales proveedores de México, por lo que su mercado ser verá afectado después de que se le negó el uso de embarques internacionales.

En tanto, Ucrania es el principal productor de cereales de Europa y aunque México es un gran productor, también importa esta materia prima, por lo que en las próximas semanas podrían incrementarse los precios del pan y las tortillas.