Docentes en escuela Rafael Ávila Camacho en Huehueymico, Teziutlán, Puebla, dejaron encerrados a alumnos, sin importarles su integridad. Los niños de cuarto grado se mantuvieron alrededor de 20 minutos dentro del salón de clases, pues, el docente ya se había ido de la institución minutos antes del toque de salida.
En entrevista para Alcance Diario, uno de los padres de familia señaló que la hora de salida siempre es a las 13:00 hrs, y que al cumplirse el tiempo estimado en el que deberían darle salida a todo alumno, el salón de cuarto grado permanecía totalmente cerrado y sin algún responsable del alumnado.
Sin dar alguna respuesta por parte de los maestros, un padre de familia logró romper uno de los cristales para poder intervenir y violar la chapa de la puerta, y de esta manera darle salida a los menores.
“Pedimos la destitución del director, por que en el peor de los casos ¿Que hubiera pasado con una fuga de gas o algún incendio? ¿Que hubiera pasado si uno de los menores presentará problemas de salud? Todo por una estupidez de los docentes, a los cuales se les encomienda la integridad, la educación de nuestros hijos”
Se sabe que dentro del horario de clases, se buscó el apoyo del director, de nombre Florentino Hernández Hernández; sin embargo ,ya también había abandonado el plantel educativo, así lo relataron padres de familia, “siempre se van antes de la hora de la salida”, tomando este mismo ejemplo varios profesores. Por ello el enojo y reclamo de varios padres y tutores quienes se encontraban a las afueras, a la espera de sus hijos, quienes estaban encerrados y sin poder salir.
EXIGEN AL GOBIERNO DEL ESTADO Y LA SEP DESTITUIR A LOS DOCENTES
Entre una desesperada acción, los menores pidieron ayuda a una de las maestras, de nombre Araceli, la cual con toda soberbia y desinterés le respondió “pues haber como le hacen, por que yo no les voy abrir”, relata uno de los alumnos, es por ello el manifiesto por la negligencia por parte de estos profesores.
Cabe mencionar que los niños afectados sufrieron angustia al darse cuenta que sus educadores no llegaban al rescate.

