En esta época en la que aún se siente tranquilidad, amor, compasión, perdón, respeto, afecto, y unión, se suma la esperanza que indudablemente y sin importar la edad nos trae la noche de Reyes Magos, y es que más allá de hablar de un regalo material, son sentimientos y pensamientos de ilusión, anhelo, esperanza y expectativa; es saber y añorar que algo bueno recibiremos, y eso es lo que se puede seguir viviendo sin importar la etapa de vida en la que estemos. Pero ahora como adultas y adultos si pensamos en qué regalo esperamos recibir de los Reyes Magos, seguramente habrá respuestas diversas que van desde cosas materiales, hasta intangibles, tanto de manera individual, familiar y social.
Sin embargo lo que yo quiero como regalo de los Reyes magos es que las mujeres de mi vida tengan bienestar y sabiduría para encontrar su bienestar a cada momento, tomando las decisiones que requieran, pese a cualquier situación para priorizarse y construir su amor propio y seguridad.
También que las mujeres de mi ciudad, mi estado y mi país tengan vida, y una vida digna y libre de violencia, que cada mujer y niña llegue con vida y con bien a casa todos y cada uno de los días de este año, que la tasa de feminicidios reduzca cada vez más hasta desaparecer, que las madres que buscan con ansias a sus hijas e hijos, les encuentren y lo más importante encuentren la mayor paz que se pueda mientras esperan.
Que las mujeres líderes ocupen con autonomía y reconocimiento los lugares públicos que se merecen, que las mujeres en cada profesión, trabajo y oficio reciban un pago digno correspondiente a su labor, que las mujeres que se dedican a trabajar toda a su vida en casa, sean respetadas, valoradas y tengan un descanso, que las niñas aprehendan de su poder cada año de su vida.
Que las autoridades de cada nivel tengan la empatía suficiente para accionar con verdad, eficacia y respeto ante los miles de casos de violencia de género que se viven. Que los gobernantes violentos, machistas y misóginos no sigan gobernando.
Que los victimarios dejen de serlo y los que lo son, sean violadores, golpeadores, acosadores, feminicidas, encubridores o cómplices reciban una justa pena; que el machismo y los pactos patriarcales dejen de existir para que realmente se responsabilicen quienes deban hacerlo; que los deudores alimenticios paguen lo necesario, que los misóginos dejen de hablar y expandir su odio; que la masculinidad hegemónica se destruya, que los estereotipos de género no se entiendan más.
Deseo también que cada mujer del mundo tenga la total certeza del valor que posee, que no se ponga en duda ni por ella misma, ni por los demás, que se nos valore y respete por el hecho de ser seres humanos y con ello se nos trate con la igualdad necesaria, que se garanticen los derechos humanos de las mujeres de cada país y que avancemos en temas de género para que algún día las niñas que hoy por la noche esperan con anhelo sus juguetes para disfrutar un momento, puedan de adultas disfrutar cada momento de su vida con libertad, sin miedo, sea de día, de noche, en días festivos o laborales, en su casa o fuera, en su lugar de nacimiento o en cualquier otro donde se encuentren.
Y que cada persona que me lea se cuestione con honestidad lo que hace en su día a día que suma a que la violencia se perpetúe, para así con la consciencia necesaria asuma la responsabilidad que le corresponde para lograr paso a paso que el regalo de Reyes se haga realidad.
Psic. Evelyn Carcaño Jimenez

