Ante las marchas feministas que este día realizarán actos de resistencia y lucha en el centro de Puebla, con motivo del Día Internacional de la Mujer, el gobierno estatal dispuso un operativo con decenas de elementos de la Policía Estatal para “cuidar” la seguridad y vigilar que no se comentan desmanes a los recintos e inmuebles de la entidad.
Las calles fueron blindadas y reforzadas con personal antimotines, vallas metálicas, vehículos y personal de la dependencia, que tiene como único objetivo “cuidar” los edificios al paso de los contingentes que pasarán por la Fiscalía General del Estado (FGE), el Congreso local, Palacio Municipal, Salón de Protocolos del gobierno del estado y Casa Aguayo.
Sin embargo, desde la primera silla del Estado no se ha escuchado un mensaje de empatía con la lucha feminista, condenando la cientos de mujeres desaparecidas, asesinadas con extrema violencia, y agredidas en casa, centro de trabajo y la vía pública.
Y las cifras son alarmantes. En los últimos siete años en Puebla se cometieron 223 feminicidios, los cuales han quedado en la impunidad pues apenas una pequeña parte se han resuelto en su totalidad. Los años con más violencia a la mujer fueron 2019, 2020 y 2021. Ni la pandemia por Covid-19 pudo contener las agresiones.
Incluso, la Comisión de Derechos Humanos en el Estado de Puebla (CDH-Puebla) documentó, a través del expediente de queja 32/2021 que el fenómeno de violencia feminicida continúa al alza, a pesar de las declaratorias de Alerta de Violencia de Género (AVG) en diferentes municipios de la entidad.
Es urgente que las autoridades hagan su parte, trabajen para tener una adecuada procuración de justicia y haya una pronta respuesta en favor de las víctimas. Las marchas de este 8 de Marzo solo buscan visibilizar este grave problema, y si para ello es necesario quemarlo todo, que arda. La violencia contra las mujeres debe parar.

