Columna Rumor Sin Fronteras - Gerardo Pérez.Fotografía: Especial / Alcance Diario.

De vivir un sexenio como el hombre más poderoso del primer círculo del Presidente Andrés Manuel López Obrador, donde gobernadores, políticos, empresarios, clero y medios de comunicación hacían fila para poder tener una cita, café, comida o cena con el todopoderoso –Andy– Andrés Manuel López Beltrán, pasó a la hoguera del purgatorio con un pie en el infierno político.

Hasta ayer era intocable.

E inalcanzable.

Una llamada a cualquier integrante del gabinete, Poder Judicial Federal, Congreso de la Unión o titulares de las Fuerzas Armadas, era atendida con prontitud para darle respuesta favorable a lo que solicitaba.

Cual más le rendía loas.

Andy era “Dios en el poder”.

Ni José Ramón, ni Gonzalo –mucho menos el menor, Ernesto- tuvieron cercanía ni estrecha relación con su papá López Obrador en Palacio Nacional como la tuvo Andy.

Era un “súper asesor”.

Y confidente.

Por ello, López Beltrán “flotaba” en la política nacional.

Las puertas de los 24 estados gobernados por Morena se le abrían de par en par.

Recibían al hijo del mandatario López Obrador.

Pero sobre, al heredero de la “Corona Presidencial”.

Tan era así, que subió a redes un video donde dijo que era tabasqueño, pero que ahora pertenecía a la Ciudad de México.

Lo que llevó a que de inmediato se dijera que Andrés Manuel López Beltrán sería el próximo jefe de Gobierno de la CDMX.

Y de ahí a Palacio Nacional.

Para aterrizar el proyecto, antes tenía que hacerse de la dirigencia del Movimiento de Regeneración Nacional.

Y papá Andrés Manuel lo instaló en la poderosa secretaria de Organización de Morena, colocando un florero al frente de la dirigencia nacional para que estuviese atada a las indicaciones –y deseos– de Andy, como fue el caso de Luisa María Alcalde Luján.

Así transcurrió su “sexenio dorado”.

Y del grupo selecto de amigos –en especial Amilcar Olán, quien ahora es requerido por la justicia de Estados Unidos y casualmente no sabe dónde está- quienes hicieron jugosos negocios al amparo del poder.

¿QUIÉN ESPÍA A ANDY?

Todavía en 2025, primer año de mandato de Claudia Sheinbaum, el hijo de AMLO continuaba gozando del fuero obradorista.

Más poco a poco iba cambiando la historia política de Andy.

Y por los últimos acontecimientos, parece ser que le fue retirado el fuero, para quedar únicamente con la etiqueta de “hijo de expresidente”.

El Waterloo de Andy tiene uno de sus episodios más espinoso cuando lo fotografían en “vacaciones doradas” en Japón donde por cada noche de hospedaje pagó 22 mil pesos,  cenas de 47 mil pesos y compras en tiendas de marcas.

Después pierde los comicios de Durango y Coahuila, donde se hizo cargo de la elección.

Aunado, que cada vez más eran más frecuentes los desencuentros con Luisa María Alcalde.

Hasta llegar a la salida de López Beltrán de la secretaría de Organización de Morena, aparejada con la dimisión de Alcalde Luján.

Lo que lleva a que Andy retire su proyecto de gobernar la Ciudad de México.

También cancela el sueño de habitar Palacio Nacional.

Se va a refugiar a su tierra Tabasco.

Regresa al Edén en busca del voto tabasqueño para hacerlo Diputado Federal en 2027.

Y cuando estaba enfocado en su campaña por arribar a la Cámara de Diputados, le estalla otro escándalo.

Andy, su hermano Gonzalo y Daniel Azaf –ex jefe de Ayudantía de la Presidencia de López Obrador– son filmados con los empresarios Juan Domingo Beckmann y Mauricio Garduño, en el restaurante Magazzino de la colonia Condesa.

Comida que se alargó más de cinco horas, donde un mesero descorcha una botella de Sassicaia, otra de vino tinto Súper Toscano, cuyo precio oscila de 16 mil a 24 mil pesos.

Restaurante Magazzino que fue cerrado para el cónclave de los López Beltrán, donde afuera los resguardaban cinco camionetas con escoltas.

Fotografías y videos tomados a Andy que llevan a la interrogante:

¿Quién espía a Andy?

¿Quién lo está siguiendo?

¿Será el Secretario de Seguridad Federal, Omar García Harfuch?

¿Será el Departamento de Inteligencia del Gobierno de Estados Unidos?

Lo cierto es que el ayer otrora poderoso hijo de AMLO, hoy vive un Waterloo que lo tiene con un pie dentro del infierno político.

Además de ser real… Andy tiene marcaje personal.

Andy dejó de ser “Dios en el poder”.

Al tiempo.