El Chahuistle-Paty Corro

Mientras muchos mexicanos comenzaban su jornada, dos poblanos abordaban un avión rumbo a Venezuela.

No iban de vacaciones, ni a una conferencia, ni a una misión diplomática.

Iban a buscar vidas entre los escombros, a poner su experiencia al servicio de personas que nunca habían visto.

Pero cuya tragedia también decidieron hacer suya.

Miguel Martínez y Alberto Peña forman parte del equipo USAR de Cruz Roja Mexicana que viaja para apoyar a la población afectada por los recientes sismos en Venezuela.

Son dos nombres que quizá no aparezcan en los encabezados nacionales, pero que representan lo mejor de un país que aprendió a convertir el dolor en solidaridad.

México no es una potencia mundial en búsqueda y rescate por casualidad.

Lo es porque conoce el rostro de la tragedia.

El terremoto de 1985 cambió para siempre la historia del país.

Entre edificios colapsados y miles de vidas perdidas nació una nueva cultura de protección civil.

Pero también surgieron los grupos de rescate que con el paso de los años se profesionalizaron hasta convertirse en un referente internacional.

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Miguel y Alberto, son dos jóvenes que forman parte de esa historia.

No es la primera vez que responden al llamado.

En 2023 integraron el contingente mexicano enviado a Turquía tras los devastadores sismos que conmocionaron al mundo.

Aquella brigada logró rescatar con vida a cuatro personas y recuperar los cuerpos de otras 29 víctimas atrapadas entre los escombros.

La experiencia de Miguel Martínez viene de mucho antes.

En 2018 también participó en las labores de apoyo tras la devastadora erupción del Volcán de Fuego, en Guatemala.

Por su parte, Alberto Peña es médico veterinario y dirige Cattoz, una clínica poblana especializada en medicina felina.

Su experiencia ha sido fundamental para el cuidado y monitoreo de los binomios caninos en distintas misiones internacionales, porque la salud de los perros rescatistas también puede significar la diferencia entre encontrar una vida o no hacerlo.

Ambos pertenecen al grupo Urban Search and Rescue (USAR) de Cruz Roja Mexicana, una unidad especializada que opera bajo estándares internacionales para intervenir en estructuras colapsadas.

Las historias de estos rescatistas rara vez buscan reconocimiento.

Su mayor recompensa suele ser una vida encontrada, una familia reunida o la tranquilidad de haber hecho todo lo posible.

Miguel Martínez y Alberto Peña llevan consigo el prestigio de Cruz Roja Mexicana, pero también el nombre de Puebla y de un país que, desde 1985, entendió que la solidaridad no conoce fronteras.