Columna Movimiento Antorchista - Antorcha DiceFoto: Especial.

El escaso nivel de lectura veloz y comprensiva, así como de escritura correcta, mostrado por los estudiantes de educación media superior a mi cargo, es un problema grave que se ha vuelto una tendencia en los últimos años. La escasez de material de lectura en la escuela y en los hogares es una de las causas principales de esta situación. Asimismo, la biblioteca es un espacio que se ha dejado de visitar paulatinamente. Esta problemática no es un hecho aislado ni una simple deficiencia técnica: es el reflejo de un sistema educativo que, lejos de formar ciudadanos críticos, reproduce la lógica del capitalismo basada en el individualismo, la competencia y la obediencia al poder económico. Por ello, decidí abordar algunos puntos de vista sobre el tema y, sobre todo, plantear una alternativa.

Los alumnos muestran una baja velocidad y comprensión lectora, además de una escritura con deficiencias en sus trabajos académicos. Esto no solo limita su comunicación adecuada, sino que afecta seriamente su proceso de aprendizaje y, por consiguiente, su desempeño y rendimiento escolar. Es triste y poco alentador llegar al aula y ver en el pizarrón apuntes con faltas de ortografía escritos por los propios docentes. Estas limitaciones en la lectoescritura son causadas por diversos factores, entre ellos los escasos hábitos de lectura y escritura derivados de la falta de práctica y de la poca importancia que se les otorga, así como del uso del tiempo libre en distracciones poco provechosas como internet y juegos electrónicos. Otra causa central es que los docentes aún están escasamente preparados para desarrollar en sus alumnos una lectura veloz, comprensiva y una escritura correcta.

Por otro lado, los padres de familia provienen de las comunidades más pobres de la región y del país —como Guerrero, Oaxaca y Puebla, entre otros— en busca de mejores oportunidades laborales, económicas y educativas. Sin embargo, la realidad resulta distinta a la anhelada, pues deben recurrir a empleos eventuales, al comercio ambulante o al subempleo. Como consecuencia, nuestros alumnos viven en condiciones de hacinamiento y con un bajo sustento económico. En este contexto, los padres terminan descuidando la educación de sus hijos al no poder comprarles el material necesario para un buen aprendizaje. Asimismo, las familias promueven poco la práctica de la lectura porque no saben cómo hacerlo, carecen de motivación o están enfocadas en resolver sus limitaciones de ingresos.

A pesar de este panorama, la sociedad ve en la escuela una gran oportunidad para que sus hijos se superen económica y socialmente. Tienen depositada en ella la esperanza de progresar en la vida. Por parte de los docentes, existe la necesidad apremiante de que los alumnos desarrollen capacidades básicas suficientes para avanzar en mejores condiciones dentro del aula y la comunidad. Sin embargo, la educación en México, controlada por los gobiernos de la Cuarta Transformación, ha profundizado el abandono de las escuelas normales, la precarización del magisterio y la imposición de reformas que privilegian los intereses empresariales por encima del derecho de niños y jóvenes a una formación integral y liberadora.

Frente a esta situación, el proyecto educativo de Antorcha Magisterial, a través del Proyecto del Mejoramiento de la Calidad de la Educación (MECE), responde a las aspiraciones y necesidades planteadas por los diversos actores del centro escolar, contribuyendo a generar las condiciones para el cambio y la mejora educativa. El MECE busca elevar la calidad de los servicios educativos mediante la participación de todos los agentes involucrados: directivos, docentes, alumnos y familias. Este proyecto considera el enfoque de derechos como algo fundamental para garantizando no solo el acceso a la escuela, sino también el desarrollo pleno y el aprendizaje continuo a lo largo de la vida.

Las escuelas antorchistas no nacieron para ser simples edificios donde se transmiten conocimientos, sino con la convicción de que la educación debe formar hombres y mujeres capaces de comprender la realidad participar activamente en su transformación. Esa ha sido la esencia de Antorcha Magisterial durante décadas: demostrar que los hijos de los trabajadores pueden recibir una educación de calidad con formación científica, humanística, artística ydeportiva.

La concepción constructivista del aprendizaje escolar sostiene que la finalidad de la educación es promover el crecimiento personal y social del alumno en el marco de su cultura. Estos aprendizajes solo se producen de manera satisfactoria si se brinda una ayuda específica a través de actividades intencionales, planificadas y sistemáticas como el MECE, que estimulen una actividad mental constructiva. Un pueblo educado difícilmente será manipulado; una juventud preparada estará en mejores condiciones de defender sus derechos, y una sociedad organizada tendrá siempre mayores posibilidades de enfrentar las injusticias. La historia demuestra que los grandes cambios comienzan con ciudadanos conscientes, y esa conciencia se forma en la escuela. Si realmente queremos una nación más justa, soberana y próspera, debemos entender que la hora de los pueblos comienza en las aulas: con la lectura crítica, el pensamiento filosófico y la formación de ciudadanos que no solo sepan leer, sino que sepan leer la realidad.

Por: Marian Córdova