María Luisa Núñez, fundadora del colectivo Voz de los Desaparecidos, afirmó que la desaparición de su hijo Juan de Dios Núñez Barojas fracturó su vida, pero la búsqueda por cinco años la empoderó.
“De momento nos rompe la vida, nos fractura… luego el impacto de la búsqueda. Es aquí donde al estado le sale el tiro por la culata, porque cuando ellos quieren mantenernos ocupados, cabizbajos, llorando, deprimidos, muriéndonos de dolor y tristeza, algo sale a resurgir aquí, el coraje, el amor infinito”, reconoció durante la presentación del informe Situación de la Desaparición de Personas en Puebla, que presentó la Ibero Puebla.
María Luisa destacó que cuando su hijo vivía no sabía cuánto amor le tenía, pero fue hasta que se perdió cuando supo que era un amor infinito, el cual la hizo luchar por encontrarlo.
Recalcó que el dolor la impulsó a enfrentarse al sistema y a las autoridades sin medir los riesgos, pues “lo más que podía perder era la vida, cuando ya me la habían quitado”.
La mujer afirmó que esas ganas de encontrar justicia la hicieron empoderarse y juntar a más personas que tenían algún familiar desaparecido.
“Por ese amor levantamos nuestros pedacitos, unimos nuestros pedacitos y nos levantamos porque nunca nos caímos, entonces de aquella mamá y hermana que nunca habla sale la mujer feminista, guerrera, luchadora… El padre y la madre ya no le tienen miedo a la muerte, mucho menos al sistema”, reconoció.
María Luisa explicó que se empezaron a crear los colectivos y éstos, a su vez, se convirtieron en el dolor de cabeza para las autoridades, que deseaban ocultar y minimizar las desapariciones.
Puntualizó que en Puebla hay dos mil 882 personas desaparecidas, principalmente mujeres jóvenes. Además el estado ocupa los primeros lugares en este problema.
“Nosotros salimos a gritar más recio, más fuerte y más seguido, esto justo es lo que las familias dicen y (las autoridades) no escuchan, pero sí lo hacen, se hacen tontos, lo que menos les interesa son las familias”, dijo.
Lamentó que las autoridades los revictimicen y les entreguen expedientes llenos de carpetas, cuando no tienen información que abone al hallazgo de sus familiares.
Afirmó que el informe que generó la Ibero Puebla lo harán llegar a las autoridades, principalmente al gobernador Miguel Barbosa Huerta y al fiscal Gilberto Higuera Bernal, para que se sensibilicen y actúen en pro de la ciudadanía.
La activista subrayó que el gobernador se escuda detrás de un micrófono, a través del cual minimiza las desapariciones forzadas en el estado, pero afirmó que les teme por el movimiento que han levantado, hombro a hombro entre familiares de víctimas.
“La irresponsabilidad es del estado en cuanto a la investigación, a la búsqueda, obvio han estado ausentes hasta el día de hoy, entonces el estado no hay responsabilidades que resaltar, no ha sido responsable en esta tarea, en esta obligación”, acusó.
María Luisa reconoció que en la búsqueda participan tanto hombres como mujeres, pero muchas veces los varones deben trabajar para poder aportar recursos y no frenar actividades.
No obstante, aceptó que algunos hombres son indiferentes a la situación y huyen cuando tiene conocimiento de que hay algún familiar desaparecido.
“También hay casos donde los cobardes corren, en matrimonios a veces los hombres no quieren salir a buscar, no sé si por la forma en que ellos viven o sufren; nosotras tenemos la facilidad de decir yo me voy, yo no pregunto, yo no pido opinión, bendito Dios. Yo no sé si yo cargué a mi hijo y lo cargué nueve meses, mi padre no lo parió, pero sufrió tanto como yo”, reconoció.
Afirmó que la carpeta más antigua con la que cuenta el Colectivo Voz de los Desaparecidos es de hace 14 años, por lo que seguirán pugnando por impulsar acciones de búsqueda y visibilizar la problemática, a través de informes como el que generó la Ibero.
La activista argumentó que la lucha seguirá para pedir justicia por la desaparición de su hijo y de todos los demás.

