Las armas de fuego de policías no sólo han servido para defenderlos de los ataques de criminales, sino que han llegado a herir o hasta cobrar la vida de familiares y compañeros, ya sea porque se activaron por error o fueron utilizadas con dolo.
No se trata de hechos aislados. Tanto en la capital poblana como al interior del estado se tiene reporte de casos en lo que estuvieron involucrados hasta menores de edad, situaciones que se han turnado a Asuntos Internos de cada corporación y a la Fiscalía General del Estado (FGE).
El último caso ocurrió en Puebla capital. Un joven de 29 años utilizó el arma de su novia, una elemento de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del estado para quitarse la vida en la colonia Valle Dorado.
La Fiscalía General del Estado (FGE) realizó las diligencias para esclarecer este hecho, ocurrido el 17 de enero.
TRAGEDIA EN CASA
En octubre del año pasado un niño de 6 años de edad se disparó con el arma de su papá, quien la había dejado en su cama para meterse a bañar, en la colonia San Cristóbal Tulcingo.
Aunque el menor fue trasladado al nosocomio, donde lo intervinieron quirúrgicamente, falleció; su padre fue puesto a disposición de las autoridades por el descuido de su arma de cargo.
DISCUSIÓN Y TIROS
En octubre, también del año pasado, un policía de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SCC) recibió un disparo accidental de otro compañero, luego de discutir por la entrega–recepción de una patrulla sucia durante el cambio de turno.
Aunque un compañero los intentó separar uno de ellos resultó herido en la pierna, por lo que fue traslado al nosocomio y el responsable quedó a disposición de la FGE.
HAY HISTORIA
En 2019, un policía municipal de Yehualtepec mató a su compañero de un tiro en la cabeza, luego de accionar su arma de forma inesperada en la carretera Puebla-Tehuacán, en el paraje La Ermita.
Mientras que en 2017, un agente estatal que jugaba con su arma en el Arco de Seguridad de Palmar de Bravo mató a su compañero tras salírsele un tiro y darle en el pecho.

