Evelyn Carcaño Jimenez
¿Qué queda después del 8m? y en general, ¿después de que termina marzo?
Todo vuelve a la “normalidad”, nos toca volver a la sombra, toca que los casos no resueltos de feminicidios se queden de nuevo archivados, toca que los oficiales, MP y todas las personas con un mínimo de poder por los cargos públicos que ocupan vuelvan a hacer caras, a tratar mal a las víctimas, a revictimizarlas, junto con los medios de comunicación con nula perspectiva de género que con tal de vender ponen encabezados amarillistas y nada reales, como “se fue con el novio y ahora exigen que la encuentren” o el típico “apareció el cuerpo de una mujer” como si fuera por arte de magia, como si no fuera que mataron a una mujer y dejaron denigrando su cuerpo aún más.
Toca que ahora en las empresas o en las instancias gubernamentales se olvide el tema de la inclusión, de la equidad, de escuchar a las empleadas, toca que las escuelas y universidades hagan oídos sordos con más descaro a las acusaciones de los maestros acosadores, toca que nuestro gobierno vuelva a su comodidad de ignorarnos, porque siempre nos ignoran, sólo con un poco de incomodidad en marzo, toca que deslegitimen el movimiento y lo juzguen, toca que nos digan exageradas de nuevo, toca que los hombres ya no se acuerden de que “somos la creación más bonita del mundo” como muchos mandaron a modo de felicitación el 8 de marzo, pese a que ya sabemos que no se celebra esa fecha y ahora sea tan sencillo “piropear” y no aceptar que es acoso callejero, violentar de muchas maneras a las mujeres de su alrededor, juzgar los cuerpos de las mujeres, sentirse con el poder de comparar sus situaciones sociales con el problema público que es el machismo y así buscar minimizarlo, toca que se quiten todas las protecciones de los monumentos y paredes, porque en eso parece que se parece a las mujeres, sólo se hace como que se les protege un ratito. Toca que se guarde el listón morado que se porta en el pecho sin siquiera saber el significado y se quite todo lo que refiere al feminismo, al 8M, a la equidad de género de todo lugar visible y sigamos como si nada, aunque en realidad seguimos pese a todo.
Porque para nosotras las mujeres esto no es algo que se vive solamente un mes, mucho menos un día, esto forma parte de nuestra cotidianidad, porque las circunstancias son increíblemente diferentes en este país para mujeres que para hombres, porque desde niñas crecemos con la idea de tener que cuidarnos y desconfiar de todo el mundo, porque incluso en la familia y en la propia casa podemos estar en riesgo, porque las razones por las que nosotras somos asesinadas no tienen el mismo fondo que por lo que son asesinados los hombres, porque al caminar en la calle nosotras no tenemos miedo sólo de que nos roben el celular, nos asalten o nos secuestren, sino tenemos miedo de que nos violen, nos asesinen, nos torturen o nos priven de nuestra libertad, para después precisamente vivir todo lo demás.
Porque para nosotras no es un mes de movimiento, un mes de atención o un momento para hacer ruido, para nosotras es una constante de hacer, laborar, crear, enseñar, aprender, reaprender, compartir, luchar, acompañar, trabajar y forjar una cantidad de acciones desde cada una de nuestras trincheras, en individualidad y en colectivo, para que entonces en marzo se puedan observar un poco de los logros, de lo que falta por mejorar, de lo que se puede visibilizar y de lo que seguimos exigiendo.
A diferencia de muchas empresas, del gobierno, de una cantidad increíble de lugares y personas que han tomado incluso marzo como una campaña más de publicidad, para nosotras es una ventana, un micrófono para que por fin nos volteen a ver.
Por eso después de marzo queda mucho pero mucho por hacer, por lograr, porque el sistema patriarcal, el machismo, la violencia, los feminicidios, la desigualdad e inequidad no están sólo un mes, todo eso no para, y no espera a que le den foco; por ello nosotras tampoco paramos, y seguimos haciendo un llamado a que nos vean, a que sepan que aquí estamos, resistiendo, transformando, luchando, impactando, amando, creciendo, creando…existiendo.
Porque juntas somos libertad, luz, amor, fuerza, esperanza, compañía, apoyo, fe, voz, cobijo, escucha, creatividad, entusiasmo, valentía, revolución, amor… sororidad.

