Esta semana ha sido remarcable para la democracia mexicana, en un hecho sin precedentes, miles de periodistas se movilizaron para exigir justicia, paz, y seguridad para la prensa del país ante la inaudita violencia en contra del gremio que ha cobrado la vida de cientos de periodistas que solamente hacían su trabajo: mostrarle la verdad al pueblo de México. Lamentablemente, como se ha visto desde el inicio del sexenio, el ocupante de la silla del águila ha emprendido una campaña de linchamiento mediático que invariablemente da cabida a mas ataques en contra del gremio en lo que resta del sexenio. El periodismo es un pilar de la democracia mexicana, es momento de defenderlo de los achaques autoritarios que emanan de la clase política.
La realidad es que nos encontramos viviendo un momento crucial en nuestro país, desde el poder político se ha emprendido una serie de acciones que van en contra de la democracia y buscan allanar el camino para encaminar al país de nuevo hacia un régimen de partido-gobierno, en este contexto, los cientos de medios que se han mantenido fieles a la verdad de la realidad mexicana han sido la pieza más importante de los mexicanos para resistir las tentaciones autoritarias de las autoridades en el poder. Es por ello el enojo presidencial, en su afán de pasar a la historia como un transformador, ha emprendido una campaña de desprestigio en contra de cientos de periodistas apoyado por una horda de fanáticos sectarios que violentan de manera reiterada de manera escrita bajo el anonimato de las redes sociales a los periodistas que muestran nuestra realidad. A esto se suma a los voceros del régimen que en cualquier oportunidad acusan sin pruebas y bajo el argumento de representar a la “mafia del poder” a grandes del periodismo mexicano por el simple hecho de desmentir a las autoridades en turno.
Es por ello, que en estos tiempos de incertidumbre la sociedad mexicana debe de movilizarse para proteger a este pilar de la democracia mexicana. Sin embargo, ante la polarización actual de nuestra sociedad y de nuestra clase política se muestra difícil una movilización de la sociedad. Dada las condiciones de nuestro país, el periodismo debe movilizarse de manera uniforme para mostrarle a la sociedad que pasaría si un día los medios de comunicación desaparecieran. Esto significa que los medios de comunicación en conjunto con los miles de periodistas mexicanos dejaran de informar por un día, cero reportes viales, no replicar la voz presidencial que calienta los ánimos de la sociedad, un día sin que la población mexicana sepa que pasa en su país.
Un día sin noticias debe de ser un ejercicio reflexivo para la sociedad, un ejercicio que movilice la consciencia de las personas. Un ejercicio donde solamente se replique el nombre de los cientos de periodistas que han muerto durante las últimas dos décadas por su trabajo. Un día donde en las televisoras, estaciones de radio, y portales de noticias repliquen esos nombres, un día donde la sociedad sienta que pasa cuando una voz es callada ante las injusticias y abusos del poder.

