Columna Rumor Sin Fronteras - Gerardo Pérez.Fotografía: Especial / Alcance Diario.

Es válida la pregunta: Sheinbaum… ¿dará el golpe en la mesa, como lo hizo Cárdenas en 1936?

Interrogante que surge 90 años después de que el entonces Presidente de México, general Lázaro Cárdenas del Río, quirúrgicamente fuera tomando el manejo y control del aparato de Estado, para que dos años después, 1936, renunciara al gabinete impuesto por Plutarco Elías Calles, al inicio de su administración en 1934, y posteriormente mandarlo al exilio.

Sólo así, Cárdenas logró acabar con el Maximato de Calles.

De ahí, el cuestionamiento, a escazas semanas de cumplir dos años al frente de la Presidencia del país, Sheinbaum… ¿dará “ese manotazo” para exiliar a Andrés Manuel López Obrador? O mandarlo de Embajador a las Islas Fiji, tal y como lo hizo López Portillo con Luis Echeverría.

O bien, decantarse por dejar a López Obrador en su confortable –y resguardada- finca de “La Chingada”, para que desde Palenque, Chiapas, continué influyendo en las decisiones de Palacio Nacional.

Quizás la “prueba del añejo” sea la selección de los 500 candidatos a conformar la Cámara de Diputados, los abanderados a las 17 gubernaturas, como a los integrantes de los ayuntamientos y congresos estatales, a elegirse el domingo 6 de junio de 2027.

Porque esas nominaciones deberán llevar el sello cien por ciento de Sheinbaum.

Claro, si desea gobernar con autonomía e independencia.

De lo contrario, seguiría el control desde “La Chingada”.

LA HISTORIA DEL CARDENISMO CONTRA EL CALLISMO

Vaya dilema en la que está inmersa la primera mujer Presidenta de México.

Solo es cuestión de que Sheinbaum Pardo voltee a ver los pasajes del Maximato.

Ahí está la historia.

Ahí están los hechos.

Son reales.

Y verdaderos.

Lázaro Cárdenas tomó posesión de la Presidencia el 1 de diciembre de 1934, gracias a la nominación de Calles, “Jefe Máximo”, quien confió que se sometería a sus instrucciones, tal y como había acontecido con los exmandatarios Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez.

Más el general Cárdenas, con el respaldo de Francisco Múgica, fue diseñando la estrategia para ir desmantelando gradualmente el aparato de Calles.

Para ello, la Cámara de Diputados, el Senado de la República, el Ejército, el Poder Judicial, gobernadores, sindicatos, centrales obreras, alcaldes y legisladores locales del país… tenían que ser CARDENISTAS.

Así lo hizo.

Para después, y sin aviso previo, Lázaro Cárdenas pidió la renuncia de todo su gabinete, en el cual se encontraba Rodolfo Elías Calles, hijo del expresidente Plutarco Elías Calles.

Y el 17 de junio de 1936, Cárdenas anunció la integración de su nuevo gabinete.

Claro, sin callistas.

Todos cardenistas.

Posteriormente recibió el respaldo de las Fuerzas Armadas.

Amén, de desplazar a los dirigentes callistas del Partido Nacional Revolucionario y enfrentar a los gobernadores ligados a Elías Calles.

Por lo que desapareció poderes en Sonora –tierra de Calles–, Sinaloa, Guanajuato y Durango, que estaban controlados por el “Jefe Máximo”.

E impulsó a la CTM a través de Lombardo Toledano.

Modificó leyes para que los Ministros de la Suprema Corte de Justicia ya no fueran inamovibles y su designación dependiera del Presidente.

A la vez, discrecionalmente obtuvo el respaldo del Embajador de Estados Unidos en México, Josephus Daniels.

El mensaje del Presidente Lázaro Cárdenas, no tuvo un ápice de desperdicio.

Va textual:

Al llegar la situación ha estado tan extremo que impedía la marcha de nuestras instituciones y pretendía frustrar el más noble fin del Estado en nuestra lucha social, parecía indispensable al Ejecutivo Federal, considerando la acción criminal a que habían acudido, abandonar su actitud de paciente espera y adoptar medidas que impidieran perturbaciones de mayor magnitud, las que, de no evitarse, habrían amenazado nuestra organización colectiva y puesto en peligro las conquistas logradas a cambio de tantos sacrificios, determiné aplazar mi intervención hasta que las circunstancias demandaban… la inmediata salida del territorio nacional del general Plutarco Elías Calles, Luis Morones, Luis León y Melchor Ortega”.

Fin de la cita.

No sin antes reiterar la interrogante:

Sheinbaum… ¿dará el “golpe en la mesa”, como lo hizo Cárdenas? 

¿Cuándo considerará que es el momento para hacerlo?

¿O dejará que el “fantasma” de Mascupana continúe cohabitando en Palacio Nacional?

Al tiempo.