Movimiento Antorchista- Antorcha Dice

Se nos dice que “el pobre es pobre porque así lo quiere”. Pero eso es erróneo. Porque las jornadas de trabajo son extensas: la mayoría de los trabajadores tiene jornadas laborales que rebasan el límite de lo establecido por la ley; cifras de la OCDE señalan que en México se trabaja 2 mil 128 horas anuales, 24% más que el promedio de los países miembros de esa misma organización. Esto sitúa a México como el país con más horas trabajadas. 

¿Y las vacaciones? Eso es casi inexistente aquí. De acuerdo con la ley, tenemos derecho a 12 días de vacaciones, a pesar de que la Organización Internacional del Trabajo dice que por lo menos deben ser 18. Y hay países que superan en días de vacaciones a México; como Perú con 13 días; Israel con 14; Bolivia, Colombia, Guatemala, Venezuela y Chile con 15 días; Tanzania con 20; Egipto con 21; España, Panamá y Rusia con 22; Brasil e Italia que tienen 26 días o Francia y Nicaragua con 30 días de vacaciones pagadas, etc. 

Algunos concluyen que dado que el mexicano trabaja mucho y descansa poco entonces gana lo equivalente a su esfuerzo y desgaste físico, pero no es así. Mientras la CEPAL habla de 52 millones de pobres, la realidad es que aquí ya teníamos 90 millones de pobres, o sea, alrededor del 73% de una población de 132 millones. Además, el Consejo de Evaluación de la Ciudad de México, afirma que en el país los pobres son casi el doble de lo que aseguran las cifras oficiales, esto quiere decir que unos 100 millones de personas padecen algún grado de pobreza, o sea, 8 de cada 10 mexicanos carecen de lo esencial para vivir, o son vulnerables por sus ingresos o por su acceso a servicios.

El capitalismo necesita de la existencia de los pobres para desarrollarse, de la existencia del trabajador (la mano de obra que compra el capitalista para la producción de mercancías), del motor que hace que este sistema explotador siga su curso en la historia y que los esfuerzos abismales de un obrero no alcancen para que este salga de su pobreza. 

En el capitalismo, la clase adinerada tiene la propiedad privada de los medios de producción para despojar de la riqueza a la clase asalariada. Los datos de la Oxfam demuestran que en los últimos dos años el 1% de la población mundial acumule el doble de la riqueza que percibe el 99% de la humanidad. Desde el 2020 por cada dólar nuevo adquirido por cualquier persona de la clase trabajadora, un rico adquiere 1.7 millones de dólares, tan solo en el caso de México, el señor Carlos Slim contiene más riqueza social que la mitad de la población de nuestro país, es decir, que cuenta con una riqueza mayor a la que hoy tienen en suma unos 65 millones de personas.

México es un país gobernado por Morena y lo real es que Andrés Manuel López Obrador es un presidente que le cumple todos los caprichos y las órdenes a los ricos del país. Veamos lo que dijo el presidente el 22 de mayo de 2022, en su conferencia mañanera en Ptiquito, Sonora: Se ayuda también a los de arriba. Yo les puedo decir que no hay un rico en México que, en el tiempo que llevamos gobernando, haya perdido dinero. Y a las pruebas me remito. Al contrario, les ha ido bien”. En 2020, las 36 principales fortunas del país sumaron 171 mil 490 millones de dólares, un 20% promedio más que en el 2019. Si actualizamos esos datos, tenemos también que al cierre del 2021 la riqueza de los magnates mexicanos también aumentó. Mientras tanto, en su “Informe de evaluación de la política de desarrollo social 2022”, el Coneval muestra indicadores graves sobre la pobreza en el país: entre 2018 y 2020 las personas en situación de pobreza aumentaron en 3.8 millones de personas ya que pasó de 51.9 millones a 55.7 millones, que en términos porcentuales transitó de 41.9 por ciento a 43.9 de la población”, dice una nota de la revista digital etcetera.com.mx.

Pues bien, aquí hay otra idea que erróneamente han aprendido los más pobres, pues la sociedad burguesa “enseña” que, después de este modelo de producción explotador y desigual, no hay otro. O sea, que el final de todos los tiempos ha llegado con el capitalismo, que después de este modelo no puede haber otro, pero esto es sólo otra mentira. El cambio es posible, lo es y además es necesario, pues mientras el capitalismo siga operando seguirá creciendo la riqueza y su concentración en pocas manos y, a la par, seguirá aumentando la desigualdad y la pobreza.

¿Cómo lo podemos cambiar? Quiero afirmar que sólo lo lograremos con un modelo de producción económico que supere las contradicciones del capitalismo, debe ser un modelo de producción con el que logremos eliminar de raíz la desigualdad social y la pobreza. Pues bien, quiero precisar que el cambio no se dará solo por las buenas o malas intenciones de cada uno, hay que organizarse, hay que luchar, educarnos, ideologizarnos y llevar esa conciencia a la práctica, de modo que todas y todos los trabajadores impulsemos el verdadero cambio.

Los mexicanos trabajamos mucho y seguimos siendo pobres, lo mismo le pasa a la clase obrera de cualquier país de este mundo que opera bajo el capitalismo. No es una cuestión de meritocracia, por ello, si a los pobres se nos ha de ir la vida en los largos trayectos a nuestros trabajos, frente a las máquinas, frente a los medios de comunicación que contribuyen a la enajenación, frente a una vida académica que nos prepara para aspirar a ser “mejores asalariados”, etcétera, tengamos presente que hay una luz que clama por nosotros; recordemos siempre que es la humanidad misma la que nos ha conducido hasta este punto y que la realidad nos hace una invitación a remediar lo que hemos creado. Podemos cambiar este modelo económico. Y si hemos de dejar la vida en algo, que ese algo sea la lucha para cambiar el modo en el que se nos va la vida.

Como dijo el Maestro Aquiles en un artículo de junio de 2022: ¡Tenemos que despertar ya! Convencernos de una vez por todas que la política de AMLO no es lo que el país necesita. Tenemos que resolvernos a librar una lucha firme, inquebrantable e incorruptible; una lucha de metas y principios que no se venda a cambio de dádivas; legal, democrática, constitucional, pero lucha verdadera, al fin y al cabo, si queremos hallar y aplicar el remedio verdadero que nuestros males requieren. ¡Organízate y lucha!, decía Lenin a las masas rusas; ¡organízate y lucha!, sugiero yo respetuosamente a todas y todos los mexicanos. No hay otro camino. Hagámosle caso, porque nos conviene.