Luis Leal- Diarios de Cuarentena

Pasada la alegoría presidencial referente a la revocación de mandato donde el presidente y sus alborotadores políticos vociferaban la pírrica victoria del ejercicio electoral sesgado, la Organización de las Naciones Unidas advertía de manera urgente que nuestro país se está dirigiendo hacia un camino escabroso y lleno de baches si se continúa el camino de la militarización de la vida pública de nuestro país. 

Ante esto, el presidente de la república, como ya es costumbre, acusó a esta organización de injerencista, colonialista, y demás adjetivos despectivos que usualmente utiliza cuando criticas sus fallidas políticas públicas. Lo que es realmente interesante en esto, es que el presidente está fallando a sus promesas electorales donde prometió el fin de la violencia en nuestro país en 6 meses, también está fallando a la promesa de sacar al ejército de las calles. No sorprende que este gobierno al igual que los anteriores no esté dispuesto a destapar la cloaca de impunidad que está protegida por redes de complicidad donde la violencia impera como moneda de cambio. 

En fin, el enojo presidencial se da primordialmente por los señalamientos que realiza el Comité contra las Desapariciones Forzadas en contra del estado mexicano de la participación de miembros de la clase política, fuerzas armadas y de seguridad pública entre otros funcionarios por el delito de desapariciones en nuestro país.

A pesar de pregonar a los 4 vientos que este gobierno es diferente, la realidad es que seguimos en el mismo lugar desde hace muchos años. Seguimos viendo miles de muertos cada vez resultado de las disputas por el control de los mercados negros, seguimos viendo la desaparición de miles de personas mes con mes sin que las autoridades quieran actuar. Y, lamentablemente, la impunidad de las autoridades políticas y de los agentes del orden que le han fallado al pueblo de mexicano y a los juramentos que pronuncian cuando toman sus puestos es alta. El simple hecho de que el fiscal de la república se haya tomado tantas molestias y haya usado sus influencias como funcionario público para encarcelar a su cuñada y a su hija nos muestra de manera clara el panorama.    

Esta reacción presidencial solamente puede ser resultado de miedo, miedo al fracaso, miedo al juicio futuro, miedo a no ser recordado en la historia como el pseudo-transformador de la patria que tanto ha buscado. 

Es claro que este gobierno ha fallado de manera sustancial en la mayor parte sus acciones, desde el desabasto provocado por paranoias infundadas hasta la fallida gestión de la pandemia y de la posterior vacunación a lo que se añade el abandono de la seguridad pública. 

Y por más que quieran presumir y darse fuerza con 15 millones de votos de respaldo, la realidad es que el apoyo a la figura presidencial está disminuyendo con el paso del tiempo, así como su capacidad de acción en este último trecho de gobierno. Es por ello por lo que las últimas rabietas presidenciales se muestra un Andrés Manuel mas fúrico, pero fúrico de miedo, fúrico de paranoia, esa es la imagen presidencial últimamente.  Y de seguir con este miedo dentro de la presidencia de la república lo más probable es que pase lo usualmente pasa con el miedo: la paralización.