Mtra. Georgina Carcaño Jiménez
El término de micromachismo lo acuñó Luis Bonino quien en 1990 dijo que estos eran comportamientos que intentaban reforzar la superioridad de los hombres frente a las mujeres por medio de tretas invisibles y «violencia blanda». Son casi tan imperceptibles que la sociedad apenas se da cuenta, pero con el paso del tiempo producen un daño importante. Desde su conceptualización dice que los micromachismos son comportamientos manipulativos, pero no biológicos. Son actitudes culturales y sociales, por lo tanto, tienen arreglo.
Aunque el término todavía no ha sido recogido por la Real Academia Española (RAE), la Fundación del Español Urgente (Fundéu) sí recoge el término para referirse «al conjunto de los comportamientos, prácticas y estrategias cotidianas con las que se ejerce el poder de dominio masculino y que atentan en diversos grados contra la autonomía de las mujeres».
La vida cotidiana está llena de ejemplos. En casa, en la intimidad de la pareja, en el trabajo, en la calle, en reuniones de amigos, en la escuela, en la vida pública, en la política, en la publicidad, en los medios de comunicación, en la familia, en Twitter, en Facebook y en general en las redes sociales, todos los días con algunos memes o “chistes” compartidos en los grupos de whatsapp, los Micromachismos que circulan por todas partes y son normalizados e incluso festejados como chistes o bromas.
Por citar ejemplos de micromachismo todas y todos en algún momento de nuestra vida hemos escuchado este tipo de oraciones:
—Esa mujer será muy buena en el trabajo, pero, desde luego no sé cómo se ocupa de sus hijos, todo a la vez es imposible…
—A mí es que no se me da bien la casa, ella tarda menos tiempo en organizar todo… Yo no sé hacer eso, tú lo haces mejor, yo hago otras cosas…
—Yo llego demasiado cansado del trabajo para ocuparme, además, de bañar a los niños y prepararles la cena…
Evidentemente no son micro porque sostienen un problema enorme, porque esta reproducción diaria de machista se traduce en violencia cotidiana invisibilizada que se va acrecentando si hay algún cuestionamiento por parte de la mujer, y en un hogar donde se avalan este tipo de conductas y pensamientos hay una tendencia desafortunada a no ser las únicas violencias que se viven. Es realmente dolorosa la realidad a la que nos llevan estas prácticas las cuales pueden llegar a desencadenarse en violencia psicológica, física, sexual, económica, hasta cometer el delito de femicidio. Como integrante de esta sociedad me duele la muerte de mujeres en manos de sus parejas feminicidas, me duele leer la forma tan denigrante de matarlas y esconder sus cuerpos, es profundamente doloroso ver la nota del pasado 8 de marzo de una mujer desaparecida y encontrada muerta y oculta por su pareja en la cisterna de su casa. Y día a día vemos más y más casos de mujeres violentadas y asesinadas por esta ideología machista y la reproducción cotidiana e irresponsable de chistes misóginos y machistas.
Los machismos cotidianos puede abrirse en cualquier página y en cualquier espacio; sin embargo, es nuestra responsabilidad dejar de reproducirlos y abonar y concientizar acerca de las nuevas formas de convivencia entre las personas sin etiquetas ni género solo con el objetivo de respetar el desarrollo de cada persona en todos los ámbitos.
Es importante que los hombres vean más allá de los discursos naturalizados en la realidad, y que se pregunten sí realmente no están ejerciendo machismo, ya sea de forma directa o indirecta.
Es indispensable que todas las mujeres, niñas y adolescentes cuenten con herramientas que les permitan visualizar que, en muchas ocasiones, aquellos momentos incómodos que viven en su vida cotidiana al lado de hombres llámense esposos, novios, amigos, compañeros de trabajo, padres, etc., son producto del machismo que es visto con normalidad en la realidad cotidiana. Y permanecer alertas y frenar cualquier tipo de violencia apoyadas en redes de apoyo o instancias correspondientes para salvaguardar la vida e integridad.

