El año está por terminarse y desafortunadamente nos dejó muchos ciberataques a pequeñas y grandes empresas. Desde el ataque a UBER, hasta los realizados al gobierno de México, en especial a la SEDENA.

Muchos motivos: manipulación de las personas, que demuestra que no importa la cantidad de dinero que inviertas en software y la nula o poca inversión en ciberseguridad.

Y antes de hablarles del 2023, hablemos de este año que aún no termina. ¿Sabías que México se encuentra entre las naciones que más ciberataques ha recibido durante los últimos 12 meses? El país registra más de 85 mil millones de intentos de ciberataques en lo que va del 2022.

Hoy en día nadie esta a salvo, si alguien se atreve a decirles que les asegura seguridad total y un perímetro seguro contra ciberdelincuentes, probablemente estén frente a un wannabe.

Para el 2023 analistas afirman que existirán 43 billones de dispositivos conectados en todo el mundo, lo que significa más vías para que los delincuentes hagan sus cosas.

Para el próximo año, el trabajo desde casa vuelve a ser una prioridad para las empresas. Antes de la pandemia era más fácil que los ingenieros o responsables de la seguridad informática de las empresas revisaran las computadoras o controlaran sus sistemas. Ahora, con la facilidad de muchas empresas hacia sus empleados de “home office” eso se vuelve una tarea más difícil. Ahora, los dispositivos se conectarán a redes inseguras y provocará que los aparatos electrónicos usados para trabajar queden a merced de los ciberdelincuentes.

Trabajar desde casa ocasionará ataques tipo phishing, suplantación de identidad y ransomware, donde en este último ataque se puede producir un bloqueo total de la computadora y el robo de información.

Otro reto importante para el próximo año viene en el área política, al acercarse el 2024 con importantes elecciones, los ataques a cuentas personales, whatsapp, entre otros, será una noticia que veremos con regularidad. Ya que muchos se han mantenido en campañas permanentes y se ha dicho todo, ahora buscarán “destapar” o evidenciar información privada para dañar las reputaciones de sus adversarios.

Y ya que los políticos piensan que nadie podrá hackearlos y ven a la cultura de la ciberseguridad como algo complicado, caro y fuera de sus límites, los ataques serán mayores.

Y algo que probablemente aparezca, es el ataque a las infraestructuras. Las nuevas guerras no se darán en el campo de batalla como hace 100 años, ahora todo será digital y ciberdelincuentes de Rusia, China, Israel, Korea, entre otros, pondrán todos sus esfuerzos en declararle la guerra a cualquier país del mundo. Golpear a un país de esta forma podría tener repercusiones sociales y económicas.

Pues ya lo tenemos, 3 de las muchos retos que enfrentaremos en el 2023 son el trabajo desde casa, las campañas electorales y las guerras cibernéticas a gran escala. No estamos seguros qué otras cosas puedan pasar, pero una cosa si es seguro, será divertido de ver.