Entre LíneasFoto: Especial.

Dicen que no hay mal que por bien no venga, pero la regulación del transporte público en Puebla destapó más de una problemática

Desde que inició el ordenamiento hace ya medio año, era secreto entre voces que algo iba a generar lo que durante muchos años fue ignorado

Y por su puesto que hay cosas positivas tras la revista vehicular, pues desde inicios de mes son contadas las unidades viejas que se ven trabajar en las calles. 

Ya quedaron fuera camiones que se caían a pedazos, con asientos desprendidos, timbres y puertas sin funcionar o vidrios rotos. 

Y si bien con todo y estos automotores, nunca hubo abasto suficiente de unidades, hoy la carencia es más palpable. 

Filas de cientos de personas y, en ocasiones, hasta horas de espera para subirse a un camión a reventar es el pan de cada día. 

Hoy un trayecto por el que te hacías media o una hora, ha duplicado el tiempo de traslado de miles que salen de trabajar o de la escuela para ir a sus hogares. 

Y los sistemas estatales como RUTA tampoco han subsanado el déficit de transporte, pues es las tres primeras líneassiempre se ha tenido enorme afluencia. 

Y posiblemente una carencia de unidades o tiempos de espera largos, que aunque digan que 20 minutos no es nada, la realidad es otra. 

Con los taxis sucede algo similar. Si bien los servicios de plataforma como Uber y DiDi acaparan a los usuarios, lo cierto es que es difícil cubrir diariamente el costo de los viajes. 

Por ello surgieron como alternativa los conocidos colectivos, pero el problema es el mismo. 

Autos viejos y en mal estado que por 10 pesos te llevaban por el Periférico Ecológico, la Recta a Cholula o Lomas de Angelópolis.

Zonas donde el transporte público nunca fue suficiente o ni siquiera operaba. 

Como en el caso del área residencial que incluso fracasó en los intentos por implementar un sistema privado. 

Entonces ¿es el transporte viejo un mal necesario? 

El tiempo lo dirá conforme avance la modernización de las unidades, aunque ésta se ve todavía lejana, pues los costos son grandes para concesionarios que habrían de renovar varios automotores. 

También habrá que ver cómo funcionan las alternativas que el Gobierno implementó, aunque éstas son provisionales. 

Mientras tanto el ciudadano tendrá que seguir padeciendo los estragos de una regulación que hacía falta.