El gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, cumplió tres años con el control de la administración pública del estado, este 1 de agosto. Tres años difíciles para la sociedad poblana en materia económica, de seguridad, desarrollo del campo, y principalmente, salud.
Barbosa se encuentra prácticamente a mitad de su periodo, sin muchos avances que reportar a la sociedad poblana. Los pendientes en el gobierno de Puebla crecen cada día más y más, como la operación del programa de Verificación Vehicular, la renovación y mejora del transporte público, la inversión educativa para disminuir el rezago educativo, y el apoyo al campo poblano en todos los sectores agroindustriales.
En contraste, la gestión de Barbosa Huerta no se ha caracterizado -como sucedió con sus antecesores- en realizar grandes obras públicas para apuntalar un proyecto presidencial. Tampoco ha utilizado los aspectos sociales como promoción de su imagen personal, y mucho menos ha dialogado con las bandas delincuenciales que operan en la entidad.
El gobernador de Puebla ha realizado un total de 19 cambios en su gabinete, principalmente en materia de gobierno y seguridad pública. Esta situación refleja la falta de seguimiento y cumplimiento en las metas de cada dependencia, y que se traduce en la falta de atención a los poblanos.
En materia política, Miguel Barbosa Huerta -a pesar de ser militante del Partido Morena- mantiene y alienta a su propio grupo político, donde lo mismo caben simpatizantes de la 4T, que de otros partidos políticos o ideologías.
Los próximos tres años de gobierno de Miguel Barbosa tendrán que encaminarse al cumplimiento de sus promesas de campaña, a dejar las vicerales ruedas de prensa matutinas y comenzar a impulsar el desarrollo de Puebla con proyectos de largo alcance. O de lo contrario, la gente se lo echará en cara en cada oportunidad.

