La tarde de este lunes ocurrieron tres eventos que marcarán el estado de la seguridad en Puebla. La detención del edil de Acatlán de Osorio, las agresiones a la Policía Estatal en Zoquitlán, y las fuertes declaraciones del gobernador Miguel Barbosa Huerta. ¿En Puebla hay narcopolicía?
En Acatlán de Osorio, la Fiscalía General del Estado (FGE) detuvo al presidente municipal Arturo N, conocido como “El Foco”, por su presunta participación en delitos como la falsificación de documentos oficiales, y hasta su vinculación con el asesinato de su director de policía, Héctor García Álvarez y su esposa.
Apenas el fin de semana, la FGE obtuvo la vinculación a proceso contra 24 de 27 personas que se ostentaban como policías municipales sin las acreditaciones y licencias correspondientes. Incluso, se sabe que los policías fake estarían involucrados en las actividades ilícitas de dos grupos que controlan la región: ‘Los Rojos’ y ‘Los Michoacanos’.
Este mismo lunes, ocurrió otro hecho grave en materia de seguridad: una presunta emboscada en contra de elementos de la Policía Estatal en los límites entre Zoquitlán y Coyomeapan, donde supuestos criminales intercambiaron disparos.
El saldo de la refriega, según la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, es de siete personas heridas, tres muertos y 13 detenidos, quienes fueron trasladados al Ministerio Público para enfrentar los cargos por agresión a los uniformados.
Desde la semana pasada, y este lunes nuevamente lo hizo, el gobernador Miguel Barbosa Huerta exhortó a los presidentes municipales a revisar los cuerpos policiacos para evitar la filtración del crimen organizado. Y sobre todo “a que no dialoguen con delincuentes”, pues los gobiernos tienen la obligación de garantizar la seguridad de todos.
No obstante, los llamados son a Misa, pues pareciera que hoy la seguridad en Puebla está comprometida con la delincuencia organizada y grupos criminales.
Al menos una decena de municipios tiene problemas con la presunta filtración en los cuerpos policiacos, tal como sucede en Acatlán de Osorio. Se trata de un fenómeno que se repite en todo el país: narcopolicías al servicio del poder.
Urge, desde el gobierno del estado, una revisión, seguimiento y depuración de todos los malos elementos de seguridad pública en las 217 corporaciones municipales de la entidad. No es posible que la tranquilidad de los poblanos recaiga en manos de delincuentes. El llamado es urgente y necesario.

