El gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, pidió -a todos- confiar en el trabajo que realiza la Fiscalía General del Estado (FGE) sobre el esclarecimiento del feminicidio de la abogada Cecilia Monzón Pérez, perpetrado presuntamente por dos hombres armados a bordo de una motocicleta en San Pedro Cholula.
La petición de marras llegó después de reconocer el trabajo del titular de la FGE, Gilberto Higuera Bernal, quien ha sido cuestionado desde su llegada a la dependencia por la forma en que conduce las averiguaciones e integra los expedientes de presuntos delincuentes.
Las palabras del gobernador Miguel Barbosa rezumbaron en todo el aparato estatal. Desde su silla en Casa Aguayo pidió a los poblanos confiar en la institución de justicia que más ha sido criticada en las últimas semanas.
La motivación del mandatario, evidentemente, fue en respuesta a la exigencia de miles de mujeres -en la calle y en redes sociales, que exigen su salida de la dependencia, en caso de no resolver el caso de Cecilia Monzón.
No obstante, Higuera Bernal es el hombre más fuerte de la administración estatal. Prácticamente inamovible en su cargo y en su responsabilidad. Ni siquiera los titulares de Gobernación o de Seguridad Pública han demostrado el poder con el que cuenta.
El caso de Cecilia Monzón marcará un antes y un después en la vida pública de Puebla, pues es la gota que derramó el vaso de miles de mujeres que son acosadas, violentadas y asesinadas con total impunidad en el estado.
Entonces, la confianza a la FGE ¿debe ser ciega, sin miramientos? O al contrario, ¿basada en hechos y resultados? La respuesta está por conocerse.

