El gobierno de la capital de Puebla —no importa el partido que gobierne, sea el PRI, el PAN o Morena— tiene una campaña permanente para desalojar de las calles a los comerciantes ambulantes, porque dicen que esos comerciantes afean el centro, espantan a los turistas y que los empresarios de las cadenas comerciales se quejan porque les ganan a los clientes. Algunos días mandan a los inspectores con la orden de impedir que el comercio se instale; otros días mandan a la policía municipal para arremeter contra cualquier comerciante que busque un lugar para ver sus mercancías y le quitan sus puestos a la fuerza; a veces, cuando así lo necesitan los empresarios que controlan el comercio formal de la zona céntrica, el gobierno municipal llama a las fuerzas armadas —con total ilegalidad— para bloquear el tránsito de calles completas e impedir la instalación de cualquier puesto ambulante o para desalojarlos por la fuerza. No toleran que haya desobedientes a la autoridad.
El Gobierno municipal sostiene que existen un total de 22 mil comerciantes ambulantes registrados, mismos que pertenecen a 90 agrupaciones, entre los que se cuentan los que están organizados en el Movimiento Antorchista en Puebla. Lo cierto es que, sin registrar, debe haber muchísimos más comerciantes en toda la capital.
Una nota de la prensa dice lo siguiente: “La economía informal en Puebla generó un billón 111 mil 337 millones de pesos durante 2025, la cifra más alta registrada por el INEGI desde hace dos décadas, cuando comenzó a medir este indicador. Del total, el sector terciario, integrado principalmente por actividades comerciales y de servicios, concentró el 60.7 por ciento de los recursos generados por la informalidad en la entidad. La economía informal continúa desempeñando un papel relevante en la generación de riqueza dentro del estado”.
El trabajo informal gana terreno en Puebla debido a que la economía formal no logra absorber a toda la población que busca incorporarse al mercado laboral; por lo tanto, la informalidad seguirá tomando un papel relevante como mecanismo de subsistencia para miles de familias que necesitan llevar el gasto para su casa.
Y las cifras lo demuestran, durante el primer trimestre de este año, un total de 2 millones 200 mil personas trabajaron en la informalidad. Esta cifra representa un aumento de trabajadores respecto al mismo periodo de 2025, de acuerdo con datos del INEGI. En el estado, 7 de cada 10 poblanos trabajan en la informalidad.
De manera que el combate del gobierno municipal, estatal o federal contra el comercio informal no llegará a ningún lado, porque ese combate no tiene que ver con amenazar o reprimir a los comerciantes informales, porque así sólo se combaten los efectos de una economía que funciona mal, de una economía que no logra captar al sector formal en las empresas o en el gobierno a toda la gente que busca un trabajo para ganarse el pan de cada día.
Por lo tanto, para desaparecer de manera definitiva al comercio informal es necesario que las empresas de todo tipo y el gobierno de todos los niveles organicen la economía de otra forma, en la que le puedan dar trabajo a todos los que así lo requieran y que esos trabajos tengan salarios buenos, con los que la gente pueda adquirir más allá de la canasta básica y lo necesario para alimentarse bien, curarse si es que se enferma, educarse desde el nivel básico hasta el nivel superior, comprarse ropa y poder pagarse el recreo necesario en sus días de descanso.
La verdad es que esta forma de organizar la economía no será posible en el sistema en que vivimos, porque este sistema necesita del desempleo de un sector importante de la población, como presión para que quienes sí tienen trabajo acepten jornadas laborales largas, más explotación al interior de los trabajos y salarios miserables. Así funciona el sistema de producción de mercancías. Por lo tanto, el comercio informal seguirá incrementándose más y más. Es necesario, pues, cambiar el modelo económico. Y ésa es la lucha que debemos dar en un futuro no muy lejano.
Mientras tanto, en el corto plazo, ante los ataques del gobierno contra los informales, sólo queda una opción: que los comerciantes se vean como hermanos y luchen unidos para hacer valer su derecho a ganarse unos pesos de manera honrada, en las calles, sin importar la organización a la que pertenezcan, porque todos somos parte de una misma clase: la clase de los desposeídos.
Por esa razón, Antorcha llama a los ambulantes a unirse a nuestra organización y a formar un grupo de masas gigantesco al que el gobierno no pueda golpear, porque tendremos la fuerza de nuestro número. Únanse con nosotros y luchemos por los derechos del comercio informal.
Por: Aquiles Montaño Brito

