Luis Leal- Diarios de Cuarentena

Todo parece indicar que la siguiente elección presidencial, las más grande que tendrá nuestro país, será una contienda cerrada entre el oficialismo y la oposición política por el control de la silla presidencial. Son varios los factores que de aquí al 2024 influyen en la decisión de los votantes, sin embargo, los primeros careos que han salido a la luz en los pasados meses muestran una clara contienda cerrada con menos de 5 puntos porcentuales de diferencia con las corcholatas presidenciales. 

Estos últimos ejercicios estadísticos empiezan a mostrar una imagen clara para la siguiente elección, la competencia interna que inicio el presidente antes de tiempo en su partido político empieza a cobrar factura con sus aliados políticos, las recientes declaraciones de Monreal y de Noroña muestran una irremediable fractura interna en aquel partido. Si el presidente decide encerrarse y dejar que una encuesta decida el candidato o candidata de su partido en vez de una elección interna, es muy probable una fractura que termina por enterrar sus aspiraciones de pasar a la historia como un transformador. 

En todo caso, también estos recientes estudios metodológicos sobre la opinión pública sirven de guía para la oposición conformada dentro de la coalición Va x México, para empezar a negociar y buscar una alianza con el partido al que pertenece este joven político. Es una realidad cantada, actual y probablemente que, en el tiempo de las elecciones, ni un solo partido de la oposición individualmente actuando podrá detener a la demoledora oficialista. La única forma que pueden hacer lucha realmente es uniéndose para enfrentar la maquinaria oficial y gubernamental que apoyaran al candidato/a presidencial. 

Sin embargo, esto puede ser una oportunidad política única tanto para la oposición como para el oficialismo. Si el oficialismo puede ganar y arrasar en las siguientes elecciones presidenciales como para tener de nuevo el control de la Cámara de Diputados y del Senado de la República, será una oportunidad única para consolidar a la autodenominada transformación en nuestro país. 

Si la oposición unida con tan solo lograr arrebatarle al oficialismo el control absoluto del Congreso de la Unión es ya una ganancia enorme, lo que significa que existe una división ideológica en nuestro país que es benéfica para nuestra democracia. Si llegan a ganar la presidencia de la república, será un duro golpe tanto para el presidente como para su movimiento, un golpe tan fuerte del que no podrán recuperarse nunca. 

Claro que de aquí al 2024 pueden suceder muchas cosas, eventos, rupturas, alianzas inesperadas, etc. La elección del año entrante nos mostrará un panorama mucho más claro de a dónde nos dirigimos en la elección presidencial. 

Sin embargo, todo parece indicar que en las elecciones del 2024 ni el oficialismo, ni la oposición pueden, ni deben cantar victoria, si los ejercicios de opinión pública están en lo correcto, la contienda estará tan cerrada que podríamos caer en una elección parecida a la del 2006 donde será resulta de nuevo en los tribunales electorales, restándole legitimidad al siguiente o a la siguiente ocupante de la silla del águila en Palacio Nacional