Con información de The New Yorker
Corría el año 2000 cuando Evelia Coyotzi, como decenas de mexicanos cada día, decidió buscar mejor suerte lejos de su país y se aventuró en busca del llamado Sueño Americano.
Fue así como esta mujer originaria de Tlaxcala llegó a Nueva York, donde de inmediato comenzó a buscar trabajo y logró encontrarlo en una sucursal de McDonald’s, justo en 2001 y justo a un lado de las míticas Torres Gemelas.
Cuando el negocio se vio obligado a cerrar tras el ataque del 11 de septiembre, Evelia debido buscar una nueva fuente de ingresos en un país conmocionado por lo sucedido en la llamada capital del mundo.
En ese momento una puerta se abrió para Evelia y su familia. La solución estaba muy cerca: preparar y vender tamales, uno de los platillos más mexicanos que hay.
Evelia comenzó la elaboración de tamales en su casa, en el barrio de Queens, y durante años los vendió en la esquina de Junction Boulevard y Roosevelt Avenue, cerca de la entrada del metro de Nueva York, a donde llegaba desde las 4:30 de la mañana.
Allí, esperando a los miles de trabajadores latinos, aguardaba con tamales, las famosas guajolotas y un poco de atole. Así pasaron casi 20 años, soportando no sólo el crudo otoño e invierno del norte estadounidense, sino también el acoso policial y las negativas de permisos para vender en la vía pública.
“VIVE/AMA/COME TAMALES”
Hasta 2020 Evelia consiguió arrendar un pequeño local a poco más de 800 metros del que fue su punto de venta durante dos décadas y en marzo logró contar con todo lo necesario para ponerlo en marcha.
A este nuevo sitio es a donde acuden los cientos de fieles clientes que durante 20 años la acompañaron. La única diferencia para ellos es que ahora abre a las 5 de la mañana, cerrando a las 10 de la noche, siempre acompañados por un letrero de neón con la leyenda “vive/ama/come tamales”.
Este negocio le ha dado la posibilidad de expandirse y vender desde sus tradicionales tamales hasta tortas, sándwiches y hot dogs, entre otros platillos y bebidas, que se alimentan de la fusión de sabores e ingredientes mexicanos y neoyorquinos.

