Integrantes de la Colectiva Feminista de Izquierda 19 de Marzo manifestaron su rechazo a la práctica de los embarazos subrogados, al considerar que las mujeres en condiciones económicas vulnerables son quienes enfrentan mayores riesgos dentro de este modelo.
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Sol Cortés Bautista, integrante de la Colectiva Feminista de Izquierda 19 de Marzo, afirmó que #Puebla y #México no deben convertirse en espacios para la explotación de las mujeres.
La colectiva, integrada por defensoras de derechos humanos, manifestó su rechazo a… pic.twitter.com/6G4EQ0Ei7M
Sol Cortés Bautista, integrante de la colectiva, afirmó que “Puebla y México no se venden” y rechazó las pretensiones corporativas relacionadas con la explotación de las mujeres.
Señaló que las defensoras de derechos humanos buscan visibilizar una problemática que, desde su perspectiva, convierte las necesidades económicas de las mujeres en una oportunidad de negocio.
Por su parte, Nancy Cortés Bautista indicó que los resultados en torno a los embarazos subrogados son alarmantes, principalmente porque las mujeres de bajos recursos son las más afectadas.
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Nancy Cortés Bautista, integrante de la colectiva del Movimiento Feminista Izquierda 19 de Marzo, señaló que los resultados sobre esta problemática de embarazos subrogados son alarmantes 🤰🏻, pues las mujeres de bajos recursos son las más afectadas.
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De acuerdo con lo expuesto por las integrantes de la colectiva, entre las mujeres que pueden participar en estos procedimientos se encuentran principalmente aquellas de entre 25 y 35 años, muchas de ellas provenientes de sectores con menores recursos económicos.
En Tabasco, esta práctica genera preocupación
Las activistas también señalaron que Tabasco se encuentra entre los estados donde esta práctica ha generado preocupación, debido a las condiciones de vulnerabilidad que pueden enfrentar las mujeres que participan y a factores como el clima caluroso de la entidad, que puede representar un reto adicional durante el embarazo.
Nancy Cortés Bautista advirtió además que la expansión de estas prácticas moviliza alrededor de 9 mil millones de dólares, mientras que los contratos pueden alcanzar montos cercanos a los 90 mil dólares.
Sin embargo, señaló que las mujeres gestantes recibirían únicamente entre el 10 y 20 por ciento de esas cantidades, pese a asumir los riesgos y las exigencias que implica un embarazo.
Ante este panorama, la colectiva consideró necesario cuestionar quién obtiene realmente los beneficios económicos de los llamados “vientres rentados” y quiénes terminan asumiendo las consecuencias.
Las defensoras insistieron en que no es justo que la necesidad económica sea utilizada para que las mujeres asuman riesgos que benefician principalmente a terceros, por lo que llamaron a discutir esta práctica desde una perspectiva de derechos humanos, igualdad y protección a las mujeres en situación de vulnerabilidad.

