Ignacio Zaragoza murió en Puebla: así fueron sus últimos días después del triunfo del 5 de mayoFoto: Especial

El general Ignacio Zaragoza es una de las figuras más importantes de la historia de Puebla y de México.

Su nombre quedó marcado en la defensa del país ante el ejército francés durante la Batalla del 5 de mayo de 1862.

Ignacio Zaragoza nació en Bahía del Espíritu Santo, Texas, y falleció el 8 de septiembre de 1862 en Puebla a los 33 años, apenas cuatro meses después de encabezar al Ejército Mexicano durante la batalla que frenó el avance de las tropas francesas hacia la capital del país.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), Zaragoza murió de forma repentina a causa del tifo, enfermedad que contrajo durante sus recorridos por las posiciones militares.

Después de la victoria del 5 de mayo, el general no tuvo un momento de reposo. 

Pues Zaragoza recorría las posiciones de sus tropas y los campamentos donde recibían atención los soldados heridos, además de aquellos militares afectados por una epidemia de tifo.

Durante uno de sus recorridos, mientras se dirigía de El Palmar hacia Acatzingo, comenzó a sentirse mal.

Presentó un fuerte dolor de cabeza y fiebre, síntomas que en un principio atribuyó a las lluvias que soportó durante el trayecto. Sin embargo, su estado de salud empeoró con rapidez.

Ignacio Zaragoza fue trasladado a Puebla

Ante la gravedad de su condición, decidieron trasladarlo a Puebla. El viaje resultó complicado debido a los fuertes aguaceros, que retrasaron el traslado y aumentaron las dificultades para atender al general.

Al conocer la noticia sobre el estado de salud de Zaragoza, su madre y una de sus hermanas salieron rumbo a Puebla.

Ambas viajaron acompañadas por el doctor Juan N. Navarro, quien acudió por órdenes del presidente Benito Juárez.

Para el 7 de septiembre, la enfermedad había avanzado de forma considerable.

Según Zaragoza, apenas logró reconocer a su madre y a su hermana, además de que presentó nuevas alucinaciones.

Después de examinarlo, el doctor Navarro concluyó que ya no existía posibilidad de salvarlo.

Finalmente, la mañana del 8 de septiembre de 1862, Ignacio Zaragoza murió en Puebla a causa del tifo.

La noticia causó impacto en el país y, como reconocimiento a quien encabezó la victoria del 5 de Mayo, el presidente Benito Juárez dispuso que la ciudad adoptara el nombre de Puebla de Zaragoza.