En Puebla, casi la mitad de las personas mayores de 65 años viven en pobreza, mientras que el 62.4% de los mayores de 60 años son económicamente activos.
Se trata de una situación que refleja los retos económicos y sociales que enfrenta este sector de la población ante el acelerado envejecimiento.
De acuerdo con datos expuestos por Mercedes Paola Dehesa Isidoro, médica geriatra y profesora investigadora de la Facultad de Medicina de la UPAEP, 37.5% de las personas de 65 años o más en México se encontraba por debajo de la línea de pobreza por ingresos.
Además, 46% presentaba rezago educativo, cerca de 21% carecía de acceso a seguridad social y 15% enfrentaba dificultades para acceder a una alimentación nutritiva.
La especialista señaló que trabajar durante la vejez debería ser una elección y no una obligación por falta de ingresos.
A esto se suman enfermedades crónicas, desnutrición, obesidad, pérdida de masa muscular, problemas de visión y audición y un mayor riesgo de caídas.
Asimismo, la falta de actividad física y las condiciones inadecuadas de algunas viviendas que pueden aumentar la dependencia.
Además, el panorama también preocupa por el crecimiento de esta población.
En 2020, Puebla registró 745 mil 419 personas mayores de 60 años, equivalente al 11.3% de su población; sin embargo, para 2030 la cifra podría alcanzar entre 900 mil y un millón.
Ante este escenario, resaltó que Puebla necesita fortalecer la atención geriátrica, prevenir la fragilidad y las caídas, impulsar programas de ejercicio y nutrición, y contar con viviendas, banquetas y transporte adecuados para las personas mayores.
Finalmente, Dehesa Isidoro destacó que el reto involucra a familias, autoridades y comunidades, quienes también deben combatir el edadismo y evitar que las personas mayores queden fuera de la vida social.

