El 15 de junio de 1999 quedó marcado en la memoria colectiva de las y los poblanos como uno de los episodios más devastadores de la historia reciente de la entidad: el terremoto de Puebla. 

Aquella tarde, un terremoto de magnitud 7.0, con epicentro en el sur del estado, sacudió gran parte del centro del país y provocó severos daños en la capital poblana y municipios de la Mixteca. 

El movimiento telúrico sorprendió a miles de personas en escuelas, oficinas, hogares y espacios públicos. 

Decenas de edificios históricos, iglesias, viviendas y estructuras antiguas sufrieron afectaciones que dejaron huella en la sociedad poblana

Entre las edificaciones más afectadas estuvieron la torre del templo de San Agustín, que colapsó parcialmente y la iglesia de La Compañía, cuya estructura presentó una impresionante fractura. 

Las calles se llenaron de escombros, polvo y personas que buscaban desesperadamente comunicarse con sus familiares. 

El tránsito vehicular quedó paralizado y miles de poblanos recorrieron largas distancias a pie para verificar que sus seres queridos estuvieran a salvo.

Ciudadanos y ciudadanas recuerdan cómo vivieron el terremoto de Puebla 

A través de redes sociales, poblanas y poblanos compartieron cómo vivieron y en donde se encontraban durante este acontecimiento. 

“El panorama era muy impactante. Al llegar al Zócalo lloré; me tocó ver salir del Palacio Municipal personas totalmente cubiertas de polvo y en estado de shock”. 

Otra poblana relata el recorrido que realizó para localizar a sus familiares en medio de la incertidumbre. 

“Hubo que caminar por el caos vehicular. Conforme me dirigía a ver a mi familia veía bardas con ladrillos desprendidos”. 

Desde una oficina del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), otro testigo compartió los momentos de angustia que sufrió. 

“Recuerdo haber salido lo más rápido posible. El edificio tronaba espantosamente; se oía y se sentía como si fuera a caerse”.

Una poblana más recordó que estudiaba la secundaria cuando ocurrió el terremoto que marcó su vida. 

“Yo estaba en primer año de secundaria, en el segundo nivel del edificio. Recuerdo que fue entre las cuatro y las cuatro y media de la tarde. Se sintió muy fuerte. Estábamos por salir al receso y todos entramos en pánico”.