Celebra Huejotzingo el tradicional Carnaval

Tras suspenderse el año pasado a causa de la pandemia de Covid-19, regresó a las calles el Carnaval de Huejotzingo para este 2022 con sentimientos encontrados por parte de sus participantes.

Regresó la fiesta a Huejotzingo, entre nubes de pólvora, el estruendo de los mosquetones, coloridos trajes, miles de bailarines y cientos de turistas que se dieron cita este 26 de febrero para presenciar el inicio del carnaval.

Con un extenso operativo de seguridad, en el que participan al menos 800 efectivos entre ejército y policías estatales y municipales, se blindó el municipio, a fin de evitar una nueva tragedia, tal y como ocurrió en febrero de 2020, cuando cuatro estudiantes y un conductor de Uber, fueron ejecutados y a la postre provocó la movilización estudiantil más grande que ha vivido Puebla.

A dos años de esos sucesos y a un año de que se suspendiera el festival debido a la contingencia sanitaria, los pobladores volvieron a vestir sus trajes festivos para recrear la “obra más grande”.

El Carnaval de Huejotzingo se divide en tres actos: El casamiento indígena, La Batalla del 5 de Mayo y el Rapto de la hija del corregidor.

Durante más de dos horas, desfilaron los 20 batallones en los que se divide cada uno de los barrios de Huejotzingo, desde bebés en brazos, infantes que apenas pueden caminar, jóvenes, adolescentes, adultos y adultos mayores forman parte de esta celebración.

La obra de teatro más grande del mundo

Pasadas las 11 horas, la alcaldesa Angélica Alvarado cedió el control de la seguridad al comandante en jefe José Saloma Morales, quien debía velar por la protección de asistentes y danzantes, a través de su “guardia”, la cual se distinguía por vestir de rojo y montar a caballo.

Fue la Danza de Tecuanes, del municipio de Izúcar de Matamoros, que fungió como invitado especial, los encargados de abrir el festival.

Los “hombres recios, bravos y fuertes”, los tecuanes, vestidos con su piel de venado, gran sombrero de paja y sus máscaras de madera, intentan darle caza al jaguar.

Detrás de esta representación, desfiló el casamiento indígena, que combina la tradición prehispánica del señorío de Huejotzingo con las prácticas cristianas que fueron impuestas por los españoles durante la Conquista.

Después, llegaron los “batallones”, zuavo, zacapoaxtlas, zapadores, indios serranos, turcos y negritos revivieron la batalla frente al ejército más poderoso del mundo, que cayó en manos de los mexicanos.

Con cañones y mosquetones revivieron la guerra para después dar paso al rapto de Elena, a manos del bandido Agustín Lorenzo, mientras el corregidor brindaba una fiesta en su casa.

Los testigos se emocionaron y vitoreaban a los danzantes, mientras que al son de la banda era imposible no mover los pies. La tradición regresó, pero no como todos quisieron, pues solo se darán dos presentaciones en vez de las cuatro que año con año hacían hasta el 2020.

El alcohol empañó por momentos el evento, pues algunos danzantes ya estaban “ahogados”, lo que provocó algunas rencillas con policías.