El brote de ébola en la República Democrática del Congo mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtiera sobre el alto riesgo de propagación en la región.
El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, informó este miércoles que el brote ya dejó 139 muertos y alrededor de 600 posibles contagios.
Aunque la OMS considera que el riesgo mundial todavía permanece bajo, el organismo internacional expresó una fuerte preocupación por la velocidad con la que avanza la enfermedad en territorio africano.
En este sentido, Ghebreyesus señaló que el constante movimiento de personas en las zonas afectadas aumenta las posibilidades de transmisión del virus, especialmente porque miles de habitantes han abandonado sus hogares debido al conflicto armado.
La emergencia sanitaria comenzó a generar mayor tensión después de que autoridades confirmaran nuevos casos en la provincia de Kivu del Norte y en la ciudad de Goma, ubicaciones fuera de la provincia de Ituri, donde el pasado 24 de abril apareció el primer contagio oficial.
El comité de emergencia de la OMS también advirtió que el desarrollo de una vacuna contra el virus ébola Bundibugyo podría tardar varios meses, situación que complica aún más las labores para controlar la enfermedad.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos confirmaron dos casos y una muerte en la vecina Uganda, lo que incrementó la preocupación internacional.
Un día antes, Ghebreyesus calificó el brote como una “emergencia internacional” y manifestó inquietud por “la magnitud y la velocidad” de los contagios.
Además, fuentes de la OMS señalaron que los casos podrían expandirse más rápido de lo que estimaban inicialmente.

