La opresión e invisibilidad a la que se enfrentan las mujeres internas en Centros de Reinserción Social es una versión más de la violencia contra las mujeres.
La cárcel se convierte entonces en un espacio reproductor de desigualdades basadas en el género, la clase social y el estatus como delincuentes. Además, las mujeres en situación de cárcel se enfrentan a un sistema insensible a sus necesidades,pues en su mayoría son mujeres que desde antes de llegar a la cárcel han padecido opresión y algún tipo de violencia.
Una vez colocadas en el sistema como internas no reciben los elementos básicos necesarios para retornar a la vida en libertad, con posibilidades reales de inserción exitosa.
En Puebla, el 7.7% de la población de personas en situación de cárcel son mujeres, quienes se enfrentan carencias en servicios de salud, higiene y derecho a una vida digna en temas de maternidad y salud integral.
De acuerdo con el estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) alrededor de 681 poblanas tuvieron una atención médica limitada, pues no contaron con la posibilidad de realizarse exámenes para detección de enfermedades.
En el último año, el 83% no pudo realizarse un examen para detectar cáncer de mama, mientras que el 53% no pudo hacerse una prueba de Papanicolau para diagnosticar cáncer cervicouterino.
Es doloroso saber que por el hecho de ser mujeres en situación de cárcel se enfrenten a la falta de productos de higiene menstrual, pues el 92.7% de las personas gestantes no recibieron artículos básicos de cuidado personal por los Centros Penitenciarios. Tuvieron que obtenerlos por donación o algún otro medio para solucionar esta necesidad básica como mujeres.
La maternidad es un tema difícil para las mujeres internas, ya que los y las menores pueden permanecer con ellas hasta los 3 años. Sin embargo, tampoco existen las condiciones elementales para la estancia de sus hijos e hijas.
En las cárceles existen reclusas que siguen sin ser sentenciadas y algunas otras no están en posibilidad de pagar una fianza, por lo tanto permanecen privadas de su libertad y mucha de ellas involucradas en delitos ejecutados por su pareja sentimental. Muchas de ellas presentan un estado de indefensión al no saber leer ni escribir; tampoco cuentan con asistencia de perspectiva de género para su defensa.
Es indispensable generar otro tipo de condiciones de vida para las mujeres en situación de cárcel, es indigno como persona no tener los elementos básicos para atender necesidades humanas y de salud, la atención jurídica y de salud para ellas debe ser con perspectiva de género, con el objetivo de disminuir el ejercicio de violencia a la que han sido sujetas.
Maestra Georgina Carcaño Jiménez
INTEGRANTE DE LA RED PLURAL DE MUJERES DE PUEBLA

