Al principio fue novedoso, los mexicanos no habíamos experimentado esa forma de cercanía de la clase gobernante sobre como rendir cuentas todos los días de las acciones que se realizaban por parte del gobierno. Como buen politólogo y ciudadano quise darle una oportunidad al presidente para ver cómo se desarrollaba este pseudo ejercicio de rendición de cuentas.
Por tres meses me dediqué a ver las conferencias mañaneras del presidente de la república, yo me encontraba en Europa central, y los horarios coincidían con mi hora de comida por lo que mientras degustaba de mis platillos, escuchaba al presidente. Al fin y al cabo, como con cualquier rutina, se volvió tedioso, y no por la lentitud del ejercicio, si no por la falta de debate sustancial que aporte al debate nacional. La conferencia mañanera en el transcurso de ese tiempo y hasta ahora se ha vuelto un ejercicio donde el presidente lincha mediáticamente y polariza a la población. Se ha vuelto un espacio donde el presidente enfrenta a sus adversarios imaginarios y da miles de vueltas sin dirección a las preguntas que le incomodan.
Claramente, desde los primeros meses de este ejercicio, ha tomado un rumbo demencial donde el objetivo principal de rendir cuentas se ha perdido y solamente se ha compuesto de una serie de videos o presentaciones (generalmente vacías donde se presentan unas cuantas diapositivas y gráficos sin mayor valor) donde supuestamente se dan avances de los proyectos más importantes de este gobierno. Mientras tanto y lamentablemente cuando el presidente toma la palabra para contestar preguntas en general se vuelve un espacio de confrontación y linchamiento, donde ejerce un control de la narrativa de su gobierno a pesar de los miles de datos que muestran que este sexenio pasara a la historia como un sexenio más con mas penas que glorias.
En fin, este ejercicio pudo haber sido desarrollado de mejor forma. Sin embargo, y desafortunadamente, como se ha visto anteriormente, la existencia de pseudo-comunicadores afines al gobierno oficialista han ocupado los espacios para los periodistas críticos de esta administración. Por otro lado, la conferencia mañanera se ha convertido en un espacio político donde el presidente reduce el poder de las instituciones conforme a sus designios, como la vulneración de las entidades autónomas incluyendo al Poder Judicial y al Congreso de la Unión, y un espacio de golpeteo político en contra de las entidades autónomas como el Instituto Nacional Electoral por hacer su trabajo.
A esto, lamentablemente se le tiene que sumar el respaldo que el presidente de la república le ha dado a decenas de impresentables tales como Félix Salgado Macedonio y Pedro Salmerón, ambos acusados de cometer injurias y delitos sexuales, o personajes de la talla de Gertz Manero que evidentemente ha usado su puesto para influir en un caso que le atañe al cual desafortunadamente el presidente ha distorsionado de manera grave con el fin de defenderlo. En eso se ha convertido la mañanera, en un espacio para enquistar enemigos y defender aliados dejando afuera la verdadera rendición de cuentas.
Es por ello que yo decidí de dejar de ver las mañaneras, la manipulación del presidente de la narrativa oficial es lamentable, el formato dista muchísimo de ser un espacio para la rendición de cuentas y sinceramente, las confrontaciones contra adversarios imaginarios que abona a la polarización de nuestra sociedad no es buena para la salud mental de las personas ni abona a la democracia de nuestro país por lo que realmente las mañaneras se han convertido en un espacio perdido de tiempo el cual vale la pena invertir en otras actividades.

