Luis Leal- Diarios de Cuarentena

El pasado domingo fue una catástrofe electoral tanto para el partido oficialista como para los partidos de oposición. Sin embargo, para la oposición, el golpe de haber perdido 4 de 6 gubernaturas para los partidos de oposición muestra la fragilidad de esta alianza y de la vida interior de los partidos que la conforman que solamente pueden ser comparables con una serie de castillos de naipes a punto de caer. 

Metafóricamente solemos referirnos tanto en la vida como en el análisis político a la política, a nuestros sistemas y a nuestra sociedad como un castillo de naipes con una serie de estructuras que actúan en un equilibrio interconectado que es tan frágil que tan solo una pequeña ráfaga con la suficiente fuerza puede tirarlo completamente. El caso mexicano no es la excepción, nuestro sistema político se encuentra basado en un castillo de naipes que no estaba preparado para el huracán que ha demostrado ser Andrés Manuel. 

En estos castillos de papel, donde abundan las traiciones, los intereses privados, la falta de unidad, y ante todo la falta de voluntad partidista popular por enfrentarse al oficialismo ya sea por intereses o por desinterés se vio marcado dentro de esta elección. Andrés Manuel ha soplado por más de 3 años en contra de los partidos de oposición y sus adversarios políticos, estos 3 años han servido para que el torbellino de agua se haya convertido en un huracán del que pocos han podido salvarse. 

Y, sin embargo, estos 3 años son poco lo que han realizado los dirigentes partidistas para crear una casa de ladrillo para enfrentarse al huracán. Los pocos cimientos que se construyeron durante estos últimos meses como la formación del bloque legislativo y la negativa de pasar cualquier reforma electoral se verán pérdidas en el 2024 ante el oficialismo si no existe una recomposición de la oposición. 

Si la oposición quiere revivir, si la oposición quiere tener cimientos fuertes rumbo al 2024 y ante todo si la oposición quiere ganar esos votos indecisos que son indispensables para sobrevivir más allá de la siguiente gran elección tiene que armarse de valor para enfrentarse al presidente donde él se siente cómodo, en las mañaneras, y con el pueblo de México, lo cual no será fácil, el riesgo de enfrentamientos tanto verbales como físicos pueden escalar ante el fanatismo que ha demostrado ciertos sectores que apoyan al presidente de la república. Sin embargo, totalmente necesarios si la oposición quiere dar batalla.  

La realidad que se nos mostró esta pasada elección es la fragilidad de nuestros partidos políticos de oposición y de nuestros políticos. La oposición mostró estar dividida totalmente en las elecciones que se llevaron a cabo, las traiciones y la falta de un acuerdo común como con un partido como Movimiento Ciudadano para ir juntos en todo mostró que los tradicionales todavía no encuentran la humildad de reconocer que se necesitan para superar la maquinaria electoral oficialista. Nuestros políticos por otro lado mostraron que están postrados en un castillo de naipes, los audios que surgieron durante las pasadas semanas donde se escucha hablar al presidente del PRI, Alito Moreno y sus corruptelas que definitivamente tuvieron un impacto en la elección han sacudido a sus bases partidistas y dirigentes que en cualquier momento arman su revolución. 

Si realmente, la oposición partidista, sea cual sea el partido tiene la voluntad para sobrevivir las siguientes elecciones presidenciales, tiene que salir de su castillo de naipes y empezar a construir unos cimientos fuertes para enfrentarse al poder presidencial. De no ser así, la probabilidad de recaer en nuestro viejo sistema de partido único seguirá siendo un riesgo para nuestro sistema político y nuestra democracia.