Luis Leal- Diarios de Cuarentena

Las ultimas semanas han sido un infierno para Andrés Manuel, después de las revelaciones de Loret de Mola sobre la Casa Gris, las constantes agresiones al gremio periodístico las cuales el de una forma u otra enarbola con su discurso de linchamiento desde la tribuna presidencial empiezan a resquebrajar la realidad nacional que el ha intentado imponer desde el primer día que llego a la presidencia. Al presidente se le resquebraja el discurso de 18 años y no encuentra cómo retomar el control de la narrativa. 

Es lamentable que el presidente haya caído en la línea autoritaria de atacar directamente a un miembro del gremio periodístico, sin embargo, la pérdida de la narrativa nos ha mostrado una faceta presidencial que está dispuesta a utilizar los recursos del estado con el fin de protegerse a sí mismo y a su supuesto legado a largo plazo, no es un secreto a voces que el presidente busca imponerse como una figura en la historia del tamaño del mesías cristiano o a la altura de Benito Juárez.

Esto lamentablemente, ha enrabietado a sus seguidores y los miembros de su autodenominada transformación, que en las últimas semanas han emprendido injurias, difamaciones y buscan endemoniar de manera conjunta a periodistas, intelectuales, etc… que han alzado la voz en contra de los abusos del poder que provienen de la presidencia de la república, donde al fin al cabo fue el mismo presidente que violo leyes a diestra y siniestra con el fin de afectar a un ciudadano. 

A esto hay que sumarle que la rabieta presidencial ha llegado al congreso de la unión donde sus simpatizantes han mostrado una faceta intolerante que en vez de llamar a la cordialidad busca causar una caza de brujas medieval en busca de supuestos traidores al proyecto presidencial.

Ciertamente, esto empieza a mostrar que la autodenominada transformación no tiene autocrítica interna y se han agrupado bajo la defensa del presidente a pesar de estar violando de manera flagrante las leyes y los principios democráticos de nuestra nación. Dado a ello, es muy posible que el presidente busque por todos lados y formas enarbolar la actual polarización de la sociedad con el fin de proteger lo que él considera que va a ser su “legado”. 

La única realidad, es que el presidente muestra una vez más a los mexicanos que su proyecto presidencial se encuentra cada vez más alejado de lo que prometió en campaña, con la pobreza al alza, con la violencia desatada, con la reducción del estado y el sometimiento de éste ante las organizaciones criminales, el único legado que al parecer dejará el presidente es de la necesidad de reconstruir a nuestro país ante el catastrófico legado que se cierna sobre todos los mexicanos donde lo único que es visible en este momento es la intolerancia ante el pensamiento ajeno.