El pasado sábado 28 de mayo, un grupo de periodistas que cubría la gira presidencial en la sierra sinaloense fue retenido por unos minutos por un punto de revisión supervisado por un grupo de la delincuencia organizada. Afortunadamente, los periodistas salieron ilesos y con la suerte de haber podido preservar la evidencia gráfica de tan desafortunado encuentro a diferencia de miles de casos donde no tuvieron la misma suerte. Este desafortunado encuentro solamente es una muestra más del desgobierno que empieza a hacerse presente en cientos de pueblos y municipios donde la principal autoridad es el crimen organizado y no el gobierno.
En Palacio Nacional no se están enfrentando a la realidad y las consecuencias las están pagando, desafortunadamente, los millones de mexicanos y mexicanas que cada día salen a trabajar con el temor de ser una víctima más de un asalto, de una bala perdida, o desaparecer por el capricho o antojo de alguien.
La inacción del ocupante de la Silla del Águila y Regente de Palacio Nacional es preocupante, como se aprecia en el video, no importa que la figura política y gubernamental más importante de la nación este a menos de 50 kilómetros de donde sucedió este desafortunado encuentro, pero simplemente el hecho de que la seguridad presidencial haya podido ser vulnerada de esa forma y fácilmente haber superado a las fuerzas del orden en la región.
El control criminal sobre vastas regiones de nuestro país ha sido objeto de constantes denuncias tanto a nivel nacional como a nivel internacional, la mas reciente a nivel nacional provino de su aliado en el Senado de la República, Ricardo Monreal, que reconoció que grupos criminales “controlan amplios espacios” en nuestro país. También desde la academia se ha advertido que grupos criminales se han aliado con fuerzas políticas por el control territorial de diversos municipios y regiones del país. En su estudio seminal, sobre Gobernanza Criminal, Sandra Ley y Guillermo Trejo han demostrado la existencia de este tipo de interacciones.
Internacionalmente también se ha advertido de que el Estado Mexicano ha perdido el control del territorio ante las organizaciones criminales, desde el centro de comando de la región norte de ese país se ha advertido que las autoridades mexicanas bajo el mandato de López Obrador han perdido el control sobre el 30% del territorio nacional. Un reportaje de The Washington Post del 2020 desenmascaró de manera efectiva como grupos criminales disputan la gobernanza de diversos municipios y regiones de Zacatecas por medio de sangre y fuego en una táctica ya antes utilizada en nuestro país recientemente.
El principal pecado presidencial ha sido la inacción, la inacción de permitir la impunidad en nuestro país, la inacción de ir por esas redes político-criminales que permitieron esas vilezas como la desaparición de 43 estudiantes, la inacción ante el claro contubernio de grupos militares y federales con grupos criminales, la inacción ante la barbarie, ese apunta a ser su legado en materia de seguridad, la inacción y los mexicanos justos están pagando ese precio a base de sangre y lágrimas y que por creces le ha ganado a López Obrador, y los criminales lo saben, es por ello que han aprovechado para ganarle la partida al presidente en materia de seguridad.

