Movimiento Antorchista- Antorcha DiceFotografía: Especial.

En la localidad de Villa Ávila Camacho (La Ceiba), perteneciente al municipio de Xicotepec, los estragos que dejó la Tormenta Tropical ‘Jerry’ no solo se reflejan en calles dañadas y drenajes colapsados, sino también en la lentitud con la que avanzan las soluciones prometidas.

Han pasado algunos meses desde los desastres y aunque existen compromisos formales, la realidad es que las respuestas siguen siendo parciales. La rehabilitación de 16 calles; fue anunciada como parte de la atención a las afectaciones (ocho a cargo de la empresa Gasomex y ocho responsabilidad del Gobierno del Estado).

Sin embargo, el día de hoy el avance es apenas del 30 por ciento en la parte que corresponde a la empresa, y en lo que compete al Estado, ni siquiera han comenzado los trabajos. Los vecinos tuvieron que manifestar su inconformidad para que las obras se reactivaran. No fue por iniciativa propia de las autoridades o de la empresa, sino por la presión de la gente organizada que exige que se cumpla lo acordado. Tras el reclamo, Gasomex fijó un plazo de 40 días para concluir las vialidades pendientes, pero la experiencia ha enseñado a los habitantes a mantenerse vigilantes, pues los retrasos ya han sido una constante.

Mientras tanto, las calles en colonias como La Loma, Los Pobres, Everardo Villalobos, Bugambilias y Cristina Rosas siguen siendo un problema diario. No se trata únicamente de incomodidad; son vialidades que afectan la movilidad, el acceso a servicios y la seguridad de las familias, especialmente cuando llegan las lluvias.

Pero el problema no termina ahí.

En la colonia cerrada de Viveros, el drenaje que desemboca en el arroyo Cilima continúa estancado desde las lluvias pasadas, el agua residual acumulada se ha convertido en un foco de infección a escasos metros de las viviendas (ya se han registrado dos casos de dengue), una advertencia clara de que la situación no es menor.

Y a esto se suma otro riesgo: el arroyo se ha ido acercando a las casas tras las crecientes recientes, los vecinos han solicitado el desazolve del drenaje y la construcción de una cortina de piedra o gaviones para frenar el avance del cauce. Son medidas preventivas básicas, pero siguen sin concretarse.

Hoy es temporada de sequía y el problema parece menos visible; sin embargo, la pregunta que muchos habitantes se hacen es la misma: ¿van a esperar a que regresen las lluvias para actuar? La experiencia reciente demuestra que las soluciones llegan tarde, cuando el daño ya está hecho.

En La Ceiba no se están pidiendo favores, sino el cumplimiento de compromisos previamente establecidos. Las familias no deberían tener que presionar para que se atiendan necesidades básicas como calles transitables o drenajes funcionales. Lo que está en juego no es solo infraestructura, sino la salud y la seguridad de la población. Y mientras las obras avanzan a medias o permanecen detenidas un gran y estruendoso ¿hasta cuándo? se sigue gestando y siendo parte de la vida cotidiana en estas colonias.

Por: Ana Paola Flores