Mariel, estudiante de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), fue víctima de acoso por parte de un vendedor de frutas y verduras en la colonia San Manuel, pero en lugar de encontrar respaldo fue revictimizada. Los hechos se registraron previo al 8 de marzo, Día de la Mujer.
En entrevista con Alcance Diario, relató que el 4 de marzo salió de su pensión, en la zona de CU, al filo de las 7 horas. Se dirigió a comprar un elote a un negocio de la 18 Sur y cruzó al local de frutas y verduras para llevar plátanos para su desayuno del siguiente día.
“Me habían dicho que tuviera cuidado si salía tarde porque eran calles solitarias y la señora que rentaba nos decía que no más de las 8 de la noche, porque ya era inseguro”, narró.
Al entrar al negocio llevaba el elote en la mano, por ello con la otra tomó la canasta para escoger su fruta; el encargado se molestó con ella diciéndole que si no sabía él le ayudaba para que no maltratara la fruta.
“Es una tienda chiquita, sentí que lo agarré con mucho cuidado, como llevaba el elote sólo tome las cosas con una mano y me dijo: ‘si no sabes agarrar las cosas, yo te voy a enseñar’. Me agarró las manos y me empezó a acariciar, yo me quedé en shock, después me agarró la cintura por detrás y ahí fue cuando colapsé”, dijo.
Después el individuo le rozó los pechos y ella, por temor, aventó las cosas y salió corriendo, dejando en la canasta unos 400 pesos.
“Salí corriendo y ahora sé que me pudieron haber atropellado porque es una avenida grande, pero qué tal y que me hacían otra cosa. Yo vengo de un pueblo y allí no te enseñan a reaccionar, no esperas que te pase algo así en la ciudad”, relató.
La joven prefirió no avisar a sus papás para no preocuparlos, pero decidió compartir su historia en Facebook luego de contarle a sus dos compañeras de cuarto.
Sin embargo, la familia del señalado comenzó a atacarla para pedirle que fuera a aclarar las cosas “en persona” y la llenó de mensajes diciendo que sólo lo estaba difamando, pues “se trata de un buen hombre”.

Además, la acusaron de querer extorsionarlos, pero Mariel sólo deseaba alertar a más estudiantes, pues hay varias en la zona que viven solas.
“Yo no podía marcarle a mis papás, sentí que mi mamá iba a exagerar. Yo lo denuncié el sábado porque primero lo quise exponer en el grupo, esa noche me dormí llorando, me sentí mal, me sentí violentada, si yo me dejó no sé qué más hubiera pasado, no supe cómo reaccionar, qué tal si le pegaba y se ponía violento”, dijo Mariel.
Aunque acudió a la Fiscalía General del Estado no le levantaron la denuncia, pues el sujeto “no cometió un delito” y sólo la remitieron a la Fiscalía de Mujeres, en la colonia Santiago, donde recibió asesoría y levantaron una constancia de hechos.
“No se hizo nada porque dijeron que no hubo delito, para esto tiene que haber una violencia, más grave para que ese atentado fuera castigado”, lamentó.
A Mariel sólo le brindaron dos sesiones de terapia, pero el sujeto sigue sin recibir sanción alguna. No obstante, los ataques a ella en redes continuaron, algunos incluso calificándola de “puta”, razón por la cual decidió quitar las publicaciones.
“Se enteraron los dueños, el hijo me escribió que si le pasaba algo al señor iban a atentar contra mí. ¿Quién va a hacer algo contra el señor? Fue una amenaza y al final en lugar de la víctima soy la victimaria ahora. ‘Si le pasa algo, es tu culpa’, dicen, pero él no pensó en lo que hizo, violentó mi persona, lo hizo, y me atacaron como si la mala persona fuera yo”, criticó.
La joven aseveró que ya asimiló la situación y se cambió de vivienda para evitar riesgos.
“Ahora que ya tomé las pláticas lo asimilé. Antes me ponía a llorar, no es que sea la culpable, pero como en todo el ciclo machista normalizamos, nuestros padres no nos educaron para poner altos, como mujeres estamos expuestas a este tipo de acosos”, lamentó.

