En sus días de juventud, el ahora gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina se vio en la necesidad de cruzar el Río Bravo nadando para llegar a Estados Unidos.
En entrevista para Off the Record, Sergio Salomón narró la anécdota en que, en su camino hacia el país vecino del norte, tuvo que cruzar el Río Bravo.
Para aquellos años, Salomón Céspedes se encontraba dedicado al restaurante de su familia en el municipio de Tepeaca. Donde la llegada de la empresa Cemex generó una alta demanda de transporte.
Animado por la posibilidad de mejorar su situación económica, decidió junto a otros emprender un viaje a Estados Unidos.
Sin embargo, al llegar a la frontera, se enfrentaron a la falta de vehículos, carencia de documentos legales y la barrera del idioma.
“Sin papeles, sin idea, menos el inglés”, recuerda el gobernador, describiendo las adversidades que enfrentaron.
Ante la falta de opciones, decidió cruzar el Río Bravo, a pesar de no saber nadar. Con determinación y una firme convicción, contrataron a un local para llevarlos a la orilla.
Ahí, el ahora gobernador tuvo que deshacerse de su ropa para comenzar a nadar, quedando únicamente en trusa.
A pesar de las dificultades y el peligro, el gobernador logró llegar al otro lado del río.
Donde pudo experimentar de cerca las duras condiciones de vida de los migrantes.
“Dios se apiadó de mí, hoy me tiene aquí. Viví lo que miles de nuestros paisanos viven”
Céspedes Peregrina también recordó que unos días después de haber cruzado se enteró por el noticiero de Jacobo Zabludovsky que un grupo de jóvenes murió en el mismo punto en que él cruzó.
Sergio Salomón recordó que vivió esta experiencia cuando tenía aproximadamente 31 años, cuando ya había contraído matrimonio con su esposa Gaby Bonilla.
“Ya estaba casado, porque le hable Gaby del otro lado, creo que habrá sido a los 31 años, hoy ya tengo 54”

