A más de seis años de la desaparición de Paulina Camargo el caso se mantiene sin resolver, pues aunque “Chema” se mantiene como el único presunto responsable las autoridades lo señalan por dos delitos distintos.
El miércoles se llevó a cabo uno de los medios de prueba que hacían falta desahogar por parte de las autoridades judiciales: el careo entre el taxista, quien fue una de las últimas personas en ver con vida a Paulina Camargo, y José María.
La Fiscalía General del Estado (FGE) y el propio taxista alargaron por más de dos años y medio los requerimientos del Juzgado Tercero de lo Penal, después de que el Poder Judicial Federal requirió reponer el proceso.
En una primera instancia el juzgador había sentenciado una pena de 16 años de prisión a Chema, la cual quedó sin efectos después del ordenamiento federal.
Desde entonces los ministeriales han alargado el proceso hasta este 1 de junio, cuando no hubo más que presentar al taxista, quien por más de cuatro horas se vio frente a frente con Chema para dar su versión de los hechos.
El juez tercero de lo penal tendrá un plazo no mayor a 30 días para emitir una nueva sentencia por el delito de homicidio.
Sin embargo, José María enfrenta otro proceso judicial dentro del sistema acusatorio, este por el delito de desaparición de particulares, del cual aún no existe una sentencia en firme.
Paulina Camargo fue vista por última vez el 25 de agosto de 2015, cuando contaba con 19 años y un embarazo de cinco meses; la última persona con la que tuvo contacto fue Chema y desde entonces se desconoce su paradero.

