Después de que Coffy, el pitbull de 10 años señalado por matar a una persona que ingresó a una talachería de Xicotepec, regresó con sus propietarios, el proceso continúa debido a las inconsistencias que se registraron durante la investigación.
En entrevista para Alcance Diario, la representante jurídica, Esther Martínez Gil, indicó que buscará que Coffy y su dueño, Daniel, queden absueltos, luego de que una de las pruebas demostró que aventaron el cuerpo ya sin vida de la persona, culpando al perro de un asesinato.
“Sigue el proceso ya que no es responsabilidad de Coffy lo que pasó con esta persona (…) el perro no hizo nada, ya salió un video donde se ve que el cuerpo lo avientan pero ya sin vida”.
Aseveró que en la investigación a través de los forenses demostró que la sangre de la víctima ya estaba coagulada y el perro no tenía rastros de sangre después de la supuesta agresión.
Además, en el video presentado como prueba se observa que el cuerpo fue arrojado en ese lugar, por ello el proceso continuará tras un posible asesinato cometido pero por una persona y en otras circunstancias.
“El perro no tenía sangre en ninguna de sus partes y dicen que lo mató… ¿Entonces por qué el perro no tenía sangre? El médico forense que nosotros teníamos nos dice que no tenía sangre porque ese cadáver se lo aventaron para cubrir las huellas de la o las personas que lo hayan matado”
Consideró que el proceso podría durar alrededor de seis meses; para salvaguardar los derechos de la mascota y del dueño buscó que las autoridades de ese lugar regresaran el perro con su propietario.
Al referir que en el artículo 234 al 238 del Código Nacional de Procedimientos Penales se señala que la custodia se puede dar cuando se asegura flora y fauna.
El miércoles 30 de marzo un hombre fue hallado sin vida al interior de una vulcanizadora y se presumía que había sido atacado por Coffy. A partir de ese momento el perro permaneció bajo resguardo de Protección Civil, incluso ya se había optado por sacrificarlo.
Sin embargo, el 3 de abril fue liberado y entregado a sus dueños mientras el proceso continúa hasta determinar la causa que provocó la muerte de la persona.

