Lolita es una adulta mayor que fue violentada física y mentalmente por sus familiares, quienes además la abandonaron en los alrededor de un río de la ciudad de Puebla.
Sin embargo, el asilo Vivir de Amor la auxilio y le dio la oportunidad de tener una vida digna. La mujer de 63 años vivía con su familia en la Ciudad de México, pero un día la subieron a un vehículo para abandonarla en Puebla.
Cuando las autoridades la rescataron la pusieron a disposición del asilo, que pudo recibirla gracias a las donaciones que recibe de la ciudadanía.
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La abuelita, explicaron, llegó al asilo con signos de violencia física y mental, además tenía miedo de que la gente se le acercara, pues temía que siguieran agrediéndola.
Sin embargo, allí la hicieron sentir querida e importante, la asearon y brindaron ropa limpia, entre otras actividades.
“Ellos manejaron desde la Ciudad de México para dejarla en condiciones pésimas de salud y borrándola de su vida, sin importar lo que pudiera sucederle. Hoy vive mejor y con una sonrisa en la cara que nos dice que se ha hecho un gran trabajo con el personal en la fundación”, detallo personal del asilo.
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Lolita además de llevar una vida digna en el asilo, también ha tenido festejos y celebraciones que con su familia no tenía.
Uno de los festejos fue el del 10 de mayo, cuando llegó Pepe Perico, la mascota del equipo profesional de beisbol poblano, para festejar el Día de las Madres.

