Hospital del Niño PoblanoFotografía: Captura

Un altar, velas, cerillos, juguetes y libros de oraciones fueron colocados a un costado del acceso principal del Hospital del Niño Poblano para que los familiares de los menores que han ingresado por algún tratamiento médico pidan salud, mejoren y en algunos casos hasta un milagro.

También sobre la banqueta del nosocomio, están instaladas casas de campaña, adecuadas con colchonetas y cubiertas por cobijas para que puedan protegerlos de las bajas temperaturas que se registran por las noches, debido a que en estos lugares duermen para esperar noticias de sus familiares.

Luis Alberto Álvarez junto con su esposa, son originarios de Tehuacán y llevan más de dos meses viviendo afuera del Hospital del Niño Poblano para esperar que su bebé prematuro pueda recibir la atención médica.

“Lleva mas de cuatro cirugías porque tuvo una obstrucción intestinal, porque le hicieron colostomia. Llevamos dos meses y estamos en espera de lo que nos digan los doctores”.

Ellos como otras familias están en estas condiciones ya que esperan recibir el diagnóstico de sus niños y jóvenes, por lo que solicitan apoyo de la ciudadanía para comprar algunos medicamentos, que en ocasiones no cuentan con los recursos económicos para poder adquirirlos.

En otro caso, Ana Franco y su esposo tienen ocho días en una situación similar, ellos provienen de la comunidad de San Matías Tlalancaleca y están esperando los resultados positivos de la intervención quirúrgica a la que fue sometido su hijo de 15 años de edad.

“Estamos preocupados, los gastos son muchos, ahorita nos apoyó la familia pero es difícil está aquí y así como estamos”.

Después de dos años de accidente en motocicleta de su hijo, comenzó a tener dolores en la cabeza por lo que tuvo que ser intervenido para cambiar un dispositivo que debe estar en su cabeza tras la fractura que tuvo en el cráneo. Por lo que esperarán para conocer la aceptación en su cuerpo y evitar una convulsión.

Sin embargo, reconoció que durante las noches no cuentan con seguridad o rondines de las patrullas para que garanticen su integridad mientras esperan los resultados de sus familiares internados.