Deudas a Riquezas - Andy GallardoFoto: Especial.

La reciente megaexplosión de gas en Iztapalapa dejó muertos, heridos y pérdidas millonarias. Según Proceso, apenas tres horas después del siniestro la CDMX revisó 38 pipas: tres fueron retiradas de circulación por no cumplir normas de seguridad. 

Detrás de esas cifras hay una verdad incómoda: el transporte de combustibles en pipas en México sigue siendo un riesgo latente cuando la prevención no es prioridad.

La empresa Transportadora Silza declaró que sí contaba con pólizas de seguro vigentes. Sin embargo, la realidad es que muchas de las personas que simplemente pasaban por ahí quedaron desprotegidas. Perdieron la vida o a un ser querido, dejando familias con dolor, deudas y sin respaldo económico inmediato. 

La tragedia demuestra que los seguros corporativos, aunque obligatorios, no siempre alcanzan a cubrir el vacío que deja una pérdida humana.

Aquí surge la reflexión: un seguro por muerte accidental puede costar desde 300 pesos mensuales. Es decir, lo que muchos gastan en una salida a comer o en servicios digitales. La diferencia es que, en caso de una desgracia, esa pequeña inversión representa el sustento de una familia, la educación de los hijos o la tranquilidad de no heredar deudas.

La lección es doble: en lo público, urge reforzar regulaciones, revisiones y seguros obligatorios para transportistas de materiales peligrosos. En lo privado, toca preguntarnos si nuestras familias estarían protegidas hoy en caso de una tragedia inesperada.

La explosión en Iztapalapa nos recuerda que la prevención no es un gasto, es la inversión más inteligente. Porque en la vida, como en las calles, lo que no se asegura hoy se paga más caro mañana.