Payaso en Puebla“Como payaso busco que la gente se quede con buen sabor de boca; no todo es dinero”. Foto: Cortesía

Hace 36 años nació el payaso Picolin. La intención de Agustín Pérez Gutiérrez fue, desde el inicio, que su amor por la actuación sirviera para dar una chispa de felicidad y risa a chicos y grandes.

Agustín relató a Alcance Diario que desde los 15 años participaba en la representación de la Pasión de Cristo, en la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas. Ahí descubrió su amor por la actuación.

“En la representación me di cuenta de que me gustaba la actuación y ahí empecé a planear mi show. Nunca he dejado de participar el Viernes Santo, empecé a los 15 años. He hecho todos los papeles, desde el demonio, Herodes y rey mago, hasta que hace cuatro años logré personificar a Jesús”, contó.

Picolin le ha dado grandes satisfacciones y la oportunidad de divertir a la gente sin groserías ni ofensas. Al contrario, muestra un show integral, con botargas, diversión y buen ambiente.

“Para elaborar al personaje se necesita tiempo y esfuerzo, trabajo que se va perfeccionando. He tratado de ser diferente, que la gente pase a participar, no ser grosero con los abuelitos y preocuparme por la diversión de los niños y de todos los que ven el show”, comentó.

Sus shows los ameniza con música y complementa con botargas. Además, trata de recuperar la música de antaño e imita la voz de Cepillín para entonar sus canciones.

EMPATÍA, SU SELLO

Su amor por la actuación le ha permitido ser empático con la gente que no cuenta con el dinero para cubrir el monto de su show. Por esta razón en ocasiones asiste sólo por “amor al arte”.

“Si una persona me dice ‘quiero que vengas a mi evento pero  no completo tu pago’, le digo, ‘lo que  tengas, yo voy a trabajar’. He ido a iglesias a dar mi show, sólo con la finalidad de divertir a la gente”, aseveró

Picolin busca brindar felicidad a quien ve su show y busca la manera de quitar el miedo que algunas personas sienten por los payasos.

“Lo importante es que la gente se quede con buen sabor de boca, no todo es el dinero. Hay mucha gente que se acerca y me dice me gustó tu show, que divertido estuvo”, contó.

BUSCAR OPORTUNIDADES

En plena pandemia de Covid-19 surgió una oportunidad para Picolin: hacer trajes para las representaciones de Semana Santa.

“Cuando empezó la pandemia el primer año sí trabajamos, el segundo nos afectó. La mayoría nos quejamos, pero me metí a mi taller a trabajar, con dos martillos y dos cinceles, e hice trajes para la representación, que son muy caros”, explicó.

Para Picolin la actuación y el arte son su vida, por ello no los cambiaría por nada.

“No los cambiaría por nada, se disfruta mucho… Entre semana estamos estresados pero vas al show y llegas bien alivianado. Es el mejor trabajo del mundo”, comentó.