Puebla recuerda la tragedia de hace 58 años en San Miguel CanoaFoto: Especial

Han pasado 58 años desde la noche que convirtió a San Miguel Canoa en escenario de uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de Puebla.

La noche del 14 de septiembre de 1968, cinco trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) que buscaban refugio en la comunidad fueron víctimas de un linchamiento alimentado por la paranoia anticomunista que prevalecía en aquel contexto político y social.

Los trabajadores universitarios habían llegado a las faldas de La Malinche con la intención de realizar un ascenso durante el puente por las fiestas patrias. Sin embargo, las condiciones climáticas y la llegada de la noche hicieron imposible continuar, por lo que buscaron un lugar donde pasar la noche.

Al no encontrar alojamiento, llegaron a la casa de Lucas García, donde finalmente encontraron refugio. Lo que parecía ser una solución ante el mal tiempo se transformó en una tragedia cuando comenzaron a escucharse las campanas de la iglesia y llamados para alertar a la población sobre la supuesta presencia de “comunistas”.

Ataque con machetes, palos y otras armas

La multitud de 800 personas comenzó a concentrarse alrededor de la vivienda. Armados con machetes, palos y otras armas, cientos de habitantes participaron en el ataque.

Los trabajadores fueron confundidos con integrantes del movimiento estudiantil que, en ese momento, era objeto de una intensa campaña de temor y desinformación.

Los gritos de “¡Comunismo no, cristianismo sí!” acompañaron el ataque. La violencia dejó un saldo de cuatro personas asesinadas y tres trabajadores gravemente heridos.

Entre las víctimas mortales estuvieron Jesús Carrillo Sánchez y Ramón Gutiérrez Calvario, además de Lucas García y su hermano Pedro García, de acuerdo con los registros y testimonios relacionados con el caso. Los sobrevivientes Julián González Báez, Roberto Rojano Aguirre y Miguel Flores Cruz quedaron con graves lesiones.

La policía ingresó a la comunidad durante la madrugada del 15 de septiembre de 1968, cuando la tragedia ya había ocurrido.

Uno de los aspectos que más ha marcado la memoria histórica de Canoa es la ausencia de justicia. Aunque posteriormente fueron señalados distintos responsables y se documentaron testimonios sobre la participación de autoridades y figuras locales, el episodio quedó caracterizado por la falta de castigo a los responsables.

La tragedia también provocó una respuesta de solidaridad dentro de la comunidad universitaria. La UAP brindó apoyo económico y moral a los sobrevivientes y a las familias de quienes perdieron la vida.

Semanas después, el Consejo Universitario acordó establecer una cuota extraordinaria de cinco pesos para contribuir a la indemnización de las víctimas y sus familiares.

Una herida que sigue presente

A 58 años de distancia, San Miguel Canoa no representa únicamente el recuerdo de una noche de violencia. El episodio se ha convertido en un referente para reflexionar sobre los peligros del fanatismo, la desinformación, la intolerancia política y la violencia colectiva.

La historia de aquellos trabajadores universitarios también quedó plasmada en la memoria cultural de México a través de la película “Canoa”, dirigida por Felipe Cazals y estrenada en 1976, que llevó el caso a nuevas generaciones.

Este 14 de septiembre de 2026, a 58 años de aquella noche, el recuerdo de Canoa continúa siendo una advertencia sobre lo que puede ocurrir cuando el miedo, los prejuicios y la manipulación sustituyen a la razón y al diálogo.

San Miguel Canoa permanece, así como un lugar de memoria, una comunidad marcada por una tragedia que, lejos de desaparecer con el paso del tiempo, sigue invitando a Puebla y a México a recordar para evitar que una historia semejante vuelva a repetirse.