Estas son algunas de las leyendas que marcan a PueblaFoto: Especial

Puebla es una ciudad llena de historia, tradición y leyendas que han trascendido generaciones. Por ello, aquí te compartimos las que destacan en la entidad.

La Fuente de los Muñecos

En la 18 Norte, entre la 22 y 24 Oriente, se encuentra la conocida Fuente de los Muñecos. 

Este monumento, que muestra las figuras de un niño y una niña, habría sido construido tras la misteriosa desaparición de los hijos de un capataz del barrio de Xonaca.

Según las leyendas de Puebla, los menores desaparecieron durante una tormenta mientras se dirigían a la escuela y jamás se hallaron sus cuerpos.

Los vecinos aseguran que, por las noches, las estatuas cobran vida: desaparecen de la fuente y se escuchan pasos infantiles por las calles. Antes del amanecer, las figuras regresan a su lugar, con los zapatos llenos de lodo y las rodillas raspadas.

Las Brujas de Atlixco

En Atlixco se dice que, al anochecer, las madres resguardaban a sus hijos y rezaban para protegerlos de las bolas de fuego que se veían sobre el cerro de San Miguel.

Según la leyenda, aquellas luces eran brujas que perseguían a niños pequeños y recién nacidos.

Relatos populares afirman que estas mujeres se quitaban las piernas, se colocaban patas de guajolote, se arreglaban el cabello y montaban escobas para salir por puertas o ventanas.

En el cerro se reunían y, al lanzarse desde la plazuela, se encendían en fuego para volar durante horas en busca de víctimas.

La Leyenda de la Nahuala

De acuerdo con leyendas del siglo XVII, en una casona ubicada en la calle 4 Oriente número 416, en el Centro Histórico de Puebla, habitó una Nahuala.

Una bruja poderosa que durante el día aparentaba ser una mujer hermosa, pero al caer la noche se transformaba en animal. Su propósito era infundir miedo entre los habitantes y robar niños para realizar rituales.

La leyenda cuenta que, tras su muerte, su espíritu permaneció en la casona. Años después, dos hermanos ingresaron al lugar y sintieron una presencia extraña. Pues según, la Nahuala tomó a uno de ellos, mientras el otro escapó para pedir ayuda. Cuando los familiares regresaron para rescatarlos, lograron vencer al espíritu, que desapareció para siempre.